Mercados11.04.2018(3)
La macro condiciona los negocios de la micro
Por Salvador Di Stefano
Los créditos hipotecarios UVA llegaron como una bendición, pero se pueden convertir en un "pagadiós".

La macro no luce bien, pero las empresas deben adaptar sus políticas para sacarle ventaja al mercado. Los negocios son productivos, financieros e impositivos. Los créditos hipotecarios UVA llegaron como una bendición para la construcción, pero se pueden convertir en un pagadiós. Estado y propietarios se verán cara a cara, si la inflación no baja.

La macroeconomía del año 2018 nos dice que la inflación tendría un piso en el 23% anual; el dólar terminaría el año en un piso de $ 23,00; y la meta de resultado fiscal del 3,2% del PBI se cumplirán, pero para ello se recurrirán a ingresos extraordinarios como privatizaciones, un nuevo blanqueo, canje de bonos con bancos oficiales y toda herramienta que permita llevar adelante una contabilidad creativa para lograr el objetivo.

Esta no es una noticia buena ni mala para las emprendedores, es el marco para llevar adelante los negocios en el escenario económico del año 2018.

Una economía con alta inflación invita a acumular stock y buscar una alta rotación de la mercadería comprada. La inflación genera una ganancia irreal, ya que los activos de las empresas no se pueden ajustar por inflación, y genera distorsiones en las ganancias empresariales.

Para poder suplir este problema, las empresas se lanzan a comprar bienes de capital, que les permiten:

1) Mejorar la productividad de la empresa.

2) Reemplazan personal por tecnología.

3) Si son una empresa Pyme pueden descontar el 10% de ganancias.

4) Amortizaran el bien en 5 años, y esto les permitirá mostrar menos utilidades empresariales, con un precio real del bien de capital en el primer año de trabajo.

5) La inversión se realiza con financiamiento, los intereses son una perdida, y esto reduce el pago de ganancias.

6) La inflación alta, permite licuar los intereses pagados.

Muchas veces los empresarios se quejan de las altas tasas nominales de los créditos, sin embargo, es bueno poner en perspectiva este tema. Un crédito a una tasa del 24% anual, implica que el 35% de dicha tasa la vamos a desgravar de impuesto a las ganancias, con lo cual la tasa real del crédito es 15,6% anual. Esta tasa es mucho menor que una inflación proyectada del 23% anual, con lo cual el crédito que tomamos tiene una tasa negativa del 7,4% sobre la inflación proyectada.

Los niveles de alta inflación, con cierta actividad económica en determinados sectores, invitan a que los agentes económicos tomen deuda, inviertan en bienes de capital y mejoren el estado de resultados.

Los negocios son productivos, financieros e impositivos.

El plan económico está virando a una economía con alta inflación, devaluación y poco crecimiento. Aquellos que se encuentren en sectores que crezcan, podrán aplicar este plan de trabajo, los que no estén creciendo, deberán trabajar para subsistir.

Esta claro que en la actual coyuntura sectores ligados a las automotrices, siderúrgicas y construcción atraviesan un escenario de alta actividad económica, creciendo a un ritmo de dos dígitos.

En esta misma argentina, sectores ligados al campo, los textiles y alimentos y bebidas lucen una contracción económica muy fuerte.

En el medio una gran cantidad de sectores navegan con crecimiento mediocre, como Químicos, transporte, Comercio y turismo.

Daría la impresión que son más los sectores que tienen crecimiento amarrete o caen, que los que están creciendo a tasas de dos dígitos. Por esto, es muy difícil dar un diagnóstico certero de la actividad económica, lo importante es que la media del crecimiento difícilmente nos lleve a un crecimiento superior al 3,0% del PBI, o inferior al 1,0% anual en el año 2018.

Economía familiar

La alta inflación saca de la cancha a los créditos hipotecarios ajustados por inflación. El Banco Nación elevara la tasa del 3,5% al 6,5% anual en estos créditos. Con una inflación proyectada del 23% anual, más una tasa del 6,5% anual en el primer año un crédito UVA tendría una tasa del 29,5% anual. Una tasa que más de crédito hipotecario es de adelanto de cuenta corriente.

Una persona que quiera comprar una propiedad de $ 2.000.000 tendrá que aportar a la compra un total de $ 400.000, y podrá financiar $ 1.600.000 a través del Banco Nación. Para acceder a dicho crédito necesita ingresos por $ 40.500 al mes, ya que la cuota a pagar debe ser el 25% de los ingresos como máximo.

Este crédito llevado a UVA (que cotiza a $ 21,66) nos da una deuda en UVA de 73.868,88. La cuota inicial sería de 480,12 UVAs por mes. Deberíamos devolver en los 30 años 172.843,2 UVA.

La cuota mensual sería de $ 10.400 por mes, más unos $ 1.200 por seguro de incendio. Estos datos fueron tomados de un simulador de la web de Banco Nación.

Recordemos que se debe UVA, por ende, cada mes que la UVA aumente por inflación aumentara el valor de la cuota. Si a un año vista la inflación es del 25% anual, el valor de la cuota pasaría a $ 13.000.

El costo financiero total del crédito UVA es del 7,2% anual. Esto demuestra que los créditos UVA al 3,5% anual no pudieron sostenerse por parte del banco estatal, simplemente porque de proseguir en dicha senda el banco ganaría primero iliquidez, y a futuro insolvencia.

Es imposible financiar a 30 años, cuando la mayoría de los depósitos es a 30 días. El 80% de los créditos hipotecarios UVA los está otorgando a la banca estatal, los bancos privados no se largan a dicha aventura, por ahora solo los compradores y el Estado toman dicho camino, los mismos que se encontraran cara a cara a futuro, cuando las cuentas se pongan pesadas, algún pagadios salve a los compradores, y el Estado (el conjunto del pueblo) tengan que poner la plata para salvar a la misma gente que hoy se está embalando con este crédito.

Conclusión

La falacia de creer que la batalla contra la inflación está ganada, lleva al Estado a decisiones erróneas. Si usted está en el sector privado, puede ganar mucho dinero gracias al escenario inflacionario, siempre y cuando su sector sea favorecido por la demanda.

Para la media de los argentinos, que no conocen de finanzas, la inflación es una estafa, y si se toma un mal remedio, la estafa puede ser mucho peor, aunque al final del camino, algún pagadiós salve a alguna minoría que se aventuró empujado por el Estado.

Para la minoría que conoce de finanzas, la inflación genera grandes utilidades, mientras haga un adecuado manejo de su flujo de fondos.

El resultado, es que Argentina hace tiempo que no crece, hay mucha desigualdad, y por lo visto hasta ahora, la inflación de dos dígitos llego para quedarse algunos añitos. 

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Que pueblo d mierda. Ya lo tenemos que echar x ineptos.
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Señor economista y técnico ejemplar! aparte de los asientos contables hay gente, que patea buscando el mango, quiere zapatillas, transpira, anhela una tele, un celular bien cheto y ropa... o mera comida para sus hijos algunos!!! y vea que son unos cuantos, y vea que en algún punto no se van quedar sentados viéndose morir, son un sujeto (un jugador que existe). meta la política y a los argentinos en sus análisis y... mama mia! alto cientista social!
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vaya novedad...