Diputados 13.04.2018(1)
Evalúan cambios a la ley del aborto para captar indecisos
Por Mauricio CantandoSe aclararía el protocolo a menores, la objeción de conciencia y apoyo terapéutico. Los números.

Los diputados que promueven la despenalización del aborto estudian retocar algunos artículos del proyecto para seducir a los indecisos y acercarse a una mayoría que aún no tienen pero no ven tan lejana.

Lo consensuaron esta semana, mientras se realizaban las dos primeras audiencias para debatir las iniciativas sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

Hay nueve en carpeta pero la principal es la de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, un grupo de organizaciones que bregan por esta ley hace años e integran diputadas de todos los bloques, encargadas por estos días de persuadir a colegas dubitativos.

Las más activas son Victoria Donda (Libres del Sur), Mónica Macha (Frente para la Victoria), Brenda Austin (UCR) y Romina del Pla (Frente de Izquierda).

Los promotores de la ley para despenalizar el aborto acordaron consensuar un texto sin algunos temas sensibles que espanten votos, como la alusión a las adolescentes. Incorporarían apoyo terapéutico y regularían la objeción de conciencia. 

Los proyectos comparten tres ejes que no se negocian: la posibilidad de interrumpir el embarazo hasta la semana 14 de gestación, la despenalización de la práctica y su incorporación al sistema de salud.

El proyecto de la campaña tuvo 71 firmas, 48 menos que la mayoría del recinto, pero sus referentes aseguran que ya hay 110 diputados capaces de votarlo y pueden sumarse más si eliminan algunos tramos sensibles del texto, aprovechados por sus detractores.

El más más polémico es el artículo 8, que habilita explícitamente a interrumpir el embarazo a personas de entre 13 y 16 años, si asisten a un hospital acompañado de padres o tutores.

La sola idea de incentivar a niñitas embarazadas al quirófano causa ruido, pero el texto no es  más que la réplica de fragmentos del artículo 26 del Código Civil y Comercial, que alude a los derechos de los menores de edad "a través de sus representantes legales" y "presume" que los adolescentes de esa edad pueden decidir sobre tratamientos "no invasivos".

"No están habilitadas a tomar una cerveza y les quieren permitir abortar", se indignó el martes la macrista Carmen Polledo, reconocida militante en contra del aborto.

Otros diputados llegan a especular con que sirva para esconder violaciones familiares y en la Campaña entendieron que tal vez en el apuro crearon un problema innecesario.

Para resolverlo estudian borrar ese párrafo, no hacer referencia a edades y que las menores sean reguladas por el Código Civil. O sea, sería casi lo mismo, pero sólo quedaría implícito.

"Si el aborto se despenaliza hay que abocarse a la órbita civil. Claro que habrá una polémica posterior sobre si un fármaco abortivo es invasivo", anticipan.

Otro tema que se escuchó mucho en las audiencias es el stress post aborto, un supuesto cuadro depresivo citado por varios oradores.

Cuando la diputada Araceli Ferreyra (Movimiento Evita) dijo que no está reconocido en la OMS; Raquel Bolton, médica experta en bioética, lo identificó como un trauma más, pero real. 

Para acallar esa tesis, las diputadas de pañuelo verde sumarían al proyecto la obligación de una "compañía terapéutica" para las mujeres con embarazos no deseados, sin inducir a tomar una decisión.

Las primeras audiencias dejaron dos debates que seguirán: si el embrión es vida y en tal caso si puede tener los mismos derechos que una mujer; y si la Constitución de 1994 habla de garantías al niño por nacer. 

El otro retoque sería incorporar una regulación clara a la "objeción de conciencia", que el Gobierno sumó a la ley de culto y encendió a varios de sus diputados, que la denostaron ante el secretario de Culto, Santiago de Estrada. 

Para marcar la cancha, Daniel Lipovetzky, el macrista que coordina los plenarios y está a favor del aborto, presentó un proyecto del lunes con el trazo grueso del texto de la Campaña y límites claros a la objeción de conciencia. La restringe al ámbito individual y el planteo debe surgir con antelación y no ante casos concretos, para facilitar la garantía del derecho en cuestión.

No es una aclaración menor: muchos médicos alegaron problemas de conciencia para negarse a practicar abortos en los casos en que ya es legal, como violación y riesgo de vida. Fue necesario un fallo de la Corte para marcar los límites. 

En las negociaciones de pasillo, los referentes de la Campaña identificaron que a muchos colegas indecisos no les gusta criminalizar a las chicas que abortan y quieren votar la despenalización cuando llegue el debate en particular, pero para llegar a ese momento hace falta aprobar la ley. 

"Nos dicen voto en contra, pero a favor de la despenalización. Tenemos que lograr un texto para que apoyen la ley en general y rechacen artículos menores", se entusiasmó uno de las estrategas.

"Con el paso de las sesiones, buscaremos que nos vean interesadas en salud reproductiva y la imagen de demonios asesinando niños sea ridícula", agregó otro de sus colegas.

Anotaron dos tareas más para esta semana. La primera es buscar voceros en las provincias del norte, donde la Iglesia pesa fuerte. "Hay mucha gente a favor, pero nadie que lo diga", cuentan.

La otra misión es hablar con Malena Galmarini, la esposa de Sergio Massa. El matrimonio está a favor de la ley, pero Graciela Camaño, la jefa del Frente Renovador, está en contra y la mayoría de su bloque muestra indiferencia: sólo firmaron con la Campaña Cecilia Moreau y Raúl Pérez y el resto no habló. "Son 17, pero pueden ser claves", admiten desde ambos campamentos.

Los anti abortistas son un grupo por ahora disperso, que integran entre otros Polledo, la macrista Cornelia Schmidt Liermann, la puntana Ivana Bianchi y el cordobés Juan Brügge, de la democracia cristiana. 

Pero también hacen su ajedrez. La mayoría insiste en evitar un dictamen, o sea, obligar a sus rivales juntar mayoría en las cuatro comisiones que tiene los proyectos y si no lo logran, no habrá recinto. 

Por ese plan, dicen, diputados que no las integran se llamaron a silencio con la expectativa de no tener que hablar nunca del tema y evitar enemigos innecesarios.

Claro que la curia ya chocó con un problema esperado: las encuestas oficiales empezaron a circular por los despachos de Cambiemos y no los ayudan.

Una identificó un 90% de la gente interesada en el tema, una leve mayoría a favor, pero entre los jóvenes son menos los que están en contra. Ningún indeciso ignorará estos datos antes de tomar posición.

Las audiencias hasta ahora fueron dominadas por dos aristas: la disyuntiva sobre si un embrión es vida o no y en tal caso si merece los mismos derechos que una mujer; y si la Constitución de 1994 le da esa categoría o permite legislar sobre el aborto sin problemas. 

El martes continuarán esas polémicas y entre las promotoras estarán las ex diputadas María Luisa Storani (UCR), Juliana Di Tullio (FPV), la ex senadora María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica).

También Raquel Vicanco, del Movimiento Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá); la periodista Débora Plajer y filósofo mediático Darío Sztajnszajber. La lista se cierra el lunes por la noche. Y las comisiones seguirán reuniéndose hasta fines de mayo. Queda mucho tiempo de negociación. 

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Solamente un gobierno en caìda libre puede proponer debatir acerca de si està bien ò mal matar seres en gestaciòn. Con la excusa de salvar la vida de decenas de madres optan por ejecutar cientos de miles de hijos. Un pàrrafo aparte para Donda y los sectores de izquierda que viven pregonando su lucha por los derechos humanos y ahora exigen legalizar este genocidio. Hasta los militares salvaban la vida de los bebès. Estos en cambio prefieren liquidarlos y no van a ser 30 mil sino cientos de miles por año, segùn sus propios datos.