Día de la Mujer08.03.2018(0)
La desigualdad salarial golpea más a las mujeres en la economía informal
Por Marcia Dell´OcaEn el mercado formal la principal dificultad es llegar a las 40 horas semanales, en particular si se tiene hijos.

En el Día de la Mujer, Mauricio Macri anunció que presentará un proyecto de ley para eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres. Sin embargo, las estadísticas oficiales muestran que las diferencias laborales entre varones y mujeres tienen más que ver con la distribución de las responsabilidades familiares y de cuidado del hogar que con la remuneración en sí.

Datos del Ministerio de Trabajo de septiembre del año pasado mostraban que en Argentina la brecha salarial, es decir cuánto menos ganan las mujeres que los varones, en el primer trimestre de 2017 era de 21% entre las personas con trabajos en blanco y del 35% entre los asalariados no registrados.

En este punto cabe destacar dos cuestiones: primero, que en promedio los asalariados registrados ganan 52% más por hora que los asalariados en negro; y segundo, que al analizar las remuneraciones por hora la brecha se revierten.

Es que las mujeres ganan más que los varones por hora y la diferencia es mayor entre las personas en negro. En efecto las mujeres empleadas en blanco ganan 2% más que los varones por hora y aquellas empleadas en negro 9% más.

Esto pone de manifiesto que el centro de la diferencia salarial no tiene que ver con la remuneración en sí, sino con la dificultad para las mujeres para trabajar 40 horas por semana. Lo ponen de relieve tanto los datos del Indec como un relevamiento reciente del a consultora Idesa, quien en su último informe publicó que las argentinas sin hijos destinan 34 horas semanales a sus trabajos y pasan a trabajar 30 horas semanales en promedio una vez que tienen hijos, lo que les significa una pérdida del 16% de sus ingresos mensuales. Por su parte, los varones pasan de trabajar 40 a 44 horas en promedio al convertirse en padres.

Las mujeres ganan más por hora, pero hasta 35% menos por mes por la distribución desigual de las responsabilidades familiares y la consecuente dificultad para las mujeres para trabajar 40 horas semanales.

Los últimos datos disponibles del Indec al respecto (son de 2013) muestran que en promedio las mujeres destinan 6,4 horas diarias a tareas en el hogar que no son remuneradas, frente a las 3,4 horas que le ponen los varones a estas actividades domésticas. Estas 3 horas de diferencia diaria explican en buena medida las diferencias que se observan en la cantidad de horas trabajo remunerado por género.

Por ejemplo, de acuerdo a los datos del primer trimestre de 2017, dentro del universo de los asalariados registrados las mujeres (29,5hs) trabajan prácticamente nueve horas menos por semana que los varones (38,35 hs).En tanto que entre los asalariados no registrados la diferencia se amplía a doce horas y media (18,5 hs vs. 31 hs semanales).

La Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, en el segundo trimestre de 2017 relevó que en promedio las porteñas trabajan 34 horas semanales, lo que contrasta con las 41 horas semanales que trabajan las porteños. Esto se traduce también en los ingresos, cuya mediana, se ubicó el $14.000 para las mujeres y en $17.000 para los varones. En este distrito las mujeres, por hora ganan 0,65% menos que los hombres.

Sobre este punto cabe destacar el caso de lo "ni-ni", los jóvenes de entre 15 y 29 años que no estudian ni tienen un trabajo formal. Las estadísticas porteñas señalan que para el caso de las mujeres el 66,5% de ellas vive en hogares con niños menores, lo que explica que básicamente una de cada tres ni-nis, en realidad está a cargo del cuidado de familiares, valor que se reduce al 33,5% para el caso de los varones que tampoco estudian ni trabajan.

De acuerdo a las estadísticas porteñas, una de cada tres mujeres que no estudian ni trabajan en realidad está a cargo del cuidado de familiares, valor que se reduce a un tercio para el caso de los varones 'ni-ni'.

Esta información se agrava por la incidencia diferencial del desempleo. De acuerdo a indicadores nacionales, la tasa de desempleo para las mujeres era al primer trimestre de 2017 de 10,2% contra el 8,5% para los varones. Pero también por la incidencia diferencial del empleo en negro: la tasa de trabajo no registrado es de 34,9% para las mujeres y de 31,6% para los varones. Esta diferencia de 3,3 puntos porcentuales (p.p.) del promedio nacional se amplía a 5,9 p.p. en el Gran Buenos Aires y a 7,3 p.p. en Cuyo.

Todo esto se conjuga en una pauperización de las mujeres, ya que dentro del 10% más rico del país, de cada tres personas dos son varones y una es mujer, mientras que en el 10% más pobre, la relación es exactamente la inversa.

Macri celebró el Día de la Mujer con un acto en el Centro Metropolitano de Diseño.

Los datos de 2016 de la Ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico del país, corroboran esta preponderancia de la pobreza entre las mujeres. El 23,7% de las mujeres no llegaba a cubrir con sus ingresos la Canasta Total -cuando solo el 20,3% de los varones estaban en esta situación-. De ellos, el 3,8% caía debajo de la línea de indigencia, valor que se eleva al 4,1% en el caso de ellas. En efecto, del total de los desocupados porteños, el 56% son mujeres, mientras que del total de los puestos de trabajo de la economía el 56,1% era ocupado por varones.

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