NAFTA06.03.2018(0)
La guerra del acero de Trump amenaza con detonar el Nafta y alarma a los republicanos
LPOEn el Congreso buscan que el presidente recapacite. Desde México advierten que la decisión es "un balazo en el pie".

El secretario de Economía de México y delegado de Peña Nieto para las discusiones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés), Ildefonso Guajardo, le advirtió a Estados Unidos que si no excluye a su país de la lista de naciones a los que planea aplicarles aranceles a las importaciones, estaría dándose "un balazo en el pie". En caso de hacerlo, ya anticipó que habrá represalias de sus principales socios comerciales.

Para evitarlo, el asesor económico jefe de la Casa Blanca Gary Cohn y el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan están organizando una reunión con Donald Trump para que el presidente visualice el impacto de la fijación de aranceles para las importaciones de acero y aluminio a dicho país. Como consignó LPO, el mismo FMI salió al cruce de la propuesta de Trump y anticipó más problemas con el Nafta.

Del encuentro en el Ala Oeste de la Casa Blanca que Cohn y Ryan están organizando participarían 15 CEOs que se verían afectados por la imposición de aranceles al acero y el aluminio que propone Trump. Se trata de empresarios con intereses en México y Canadá.

Según reportes que se manejan en la Cancillería mexicana, la Casa Blanca está dividida entre Cohn, un ex vicepresidente de Goldman Sachs, liberal y globalista, y el grupo de Peter Navarro que sería el autor intelectual de esta medida con el apoyo del representante comercial Robert Lighthizer, un ex lobista de la industria del acero y actualmente al frente de las negociaciones por el Nafta.

El escenario es complejo. Lighthizer y Navarro han encontrado en la avanzada arancelaria su carta más fuerte en la renegociación del Nafta. Y aunque en México alegan que son dos asuntos independientes, nada es más alejado de la realidad: el arancel al acero es el mecanismo de presión sobre el gobierno mexicano de cara a la última y decisiva ronda de Washington que se inicia en abril.

Ayer lunes, el presidente estadounidense condicionó a México y a Canadá -los proveedores del 25% del acero importado y el 65% del aluminio- con que serían exentos de esta medida solo si firmaban un Nafta "justo". Guajardo le respondió que no se podía condicionar la firma de semejante acuerdo internacional. Ya una semana antes le había adelantado a su contraparte Wilbur Ross que el gobierno mexicano respondería ante tal medida.

"Les dijimos: ‘Cuidado, se van a hacer daño a sí mismos, saquen a México de esta determinación. Y finalmente, si en la decisión final no nos sacan, vamos a actuar de inmediato en el momento en que sepamos qué es lo que van a hacer'", declaró el secretario de Economía mexicano en una entrevista televisiva esta mañana.

"El problema que tienes cuando te dicen de 'puro pico' qué van a hacer -y no lo hacen todavía- es que es un cuento de nunca acabar", agregó Guajardo a la vez que reveló que actualmente se encuentran analizando la lista de productos que se gravarían con aranceles en reciprocidad a las restricciones de Estados Unidos. De todos modos, dicha propuesta se dará conocer cuando Trump haga público su proyecto.

A priori, Guajardo recordó que México y Canadá compran el 80% del acero que Estados Unidos produce, y por ende consideró que incluirlos en la medida arancelaria "no tiene ningún sentido, se va a dar un balazo en el pie".

México y Canadá compran el 80% del acero que EE UU produce. La medida arancelaria 'no tiene ningún sentido, se va a dar un balazo en el pie', le advirtió Guajardo a Trump.

En ese sentido, especuló que el gobierno estadounidense podría moderar su postura: "Es imposible que tomen una medida que va a golpear a todos, sin considerar que el problema está en el exceso de capacidad generado en Asia" y señaló que de entrada, una consecuencia de una guerra comercial, sería el desencadenamiento del desempleo.

Y aunque Guajardo negó que el Nafta realmente quede sujeto al tema arancelario, señaló que al haber condicionado Trump el acuerdo comercial a este otro tema, en realidad lo que está haciendo es volver sobre la presión del artículo 19 que tiene que ver con resolución de controversias, que en las primeras siete rondas de negociaciones no lograron cerrar.

De hecho, de los 30 capítulos que tiene el Nafta, los tres países involucrados solo consiguieron ponerse de acuerdo sobre tres. Respecto de otros siete capítulos, según Guajardo, no falta casi nada para cerrarlos. Sin embargo el panorama se ve complicado: en la octava ronda -prevista para abril en Washington- Lighthizer pretende conseguir su cuota de un 80% de contenido regional para la industria automotriz y que se apruebe la "cláusula sunset", que da de baja el Nafta cada cinco años.

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