Iglesia18.01.2018(7)
El Papa defendió a un cura acusado de encubrir abusos y su gira por Chile terminó en escándalo
LPOFrancisco afirmó que "no hay una sola prueba en contra, todo es calumnia".

El paso del Papa Francisco por Chile terminó en un escándalo. Su defensa acérrima hacia el obispo Juan Barros -acusado de ser un encubridor de abusos sexuales- lo encerró en un discurso atípico y contrario al reformismo que propone desde que llegó a la Santa Sede.

La chispa de la polémica fue Barros, un obispo que tiene múltiples denuncias por supuesto encubridor de abusos sexuales. Su presencia en la misa de Papa en el parque O'Higgins de Santiago, justo después de que el propio Francisco pidiera perdón por los abusos sexuales de la Iglesia en Chile, generó la ira de las víctimas.

En Iquique, última escala de su paso por Chile, el Sumo Pontífice mantuvo un acercamiento con los periodistas donde salió en defensa de Barros. "El día que me traigan una prueba, voy a hablar. No hay una sola prueba en contra, todo es calumnia", dijo.

Las palabras fueron breves y contundentes. Pero más tarde circularía por las redes otro video en el que Francisco se explaya aún más sobre el tema en una conversación con sus fieles, aunque se trata de una filmación de 2015 cuando ya se había referido a la polémica.

"Juzgaron a un obispo sin ninguna prueba después de 20 años de ser obispo. No se dejen llevar de las narices por todos los zurdos que son los que armaron la causa", dijo el Papa y más tarde agregó: "¿Osorno sufre? Si, y sufre por tonto, porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por las macanas que dice esa gente".

Víctimas del sacerdote Karadima confrontaron al Papa en una conferencia de prensa.

El pedido de perdón inicial por los abusos sexuales de la Iglesia y la defensa a ultranza de Barros dejaron a Francisco en una posición incómoda. El Papa cayó de lleno en uno de los temas más sensibles de la sociedad chilena, una sociedad donde la Iglesia católica forjó -durante y post dictadura- un poder quizás mayor al de los países de la región.

Y Barros es justamente quien encarna esa herida abierta que Francisco subestimó.

Barros fue sacerdote por 30 años y se desempeñó como obispo de las Fuerzas Armadas antes de ser nombrado obispo en Osorno, una ciudad sureña ubicada a 850 kilómetros de Santiago.

En marzo de 2015, durante la misa en la que asumió formalmente su cargo, los manifestantes lo esperaron frente a la catedral. Lo hicieron vestidos de negro, con globos negros y pancartas gritando "Barros, ¡fuera!". Barros recibió empujones durante su ingreso, incluso algunos testigos aseguran que cayó al suelo.

 El obispo Juan Barros en medio de empujones el día de su asunción. 

El Papa cayó de lleno en uno de los temas más sensibles de la sociedad chilena, una sociedad donde la Iglesia católica forjó -durante y post dictadura- un poder quizás mayor al de los países de la región. 

El religioso es cuestionado por sus vínculos con el sacerdote Fernando Karadima, a quien tanto la justicia ordinaria como la eclesiástica consideraron responsable de abuso sexual de menores, perpetrados durante las décadas de 1980 y 1990. Karadima fue suspendido de por vida de sus funciones.

Tras las declaraciones de Francisco, tres de las víctimas de abusos sexuales de Karadima brindaron una conferencia de prensa en la que expusieron las pruebas de que Barros estaba al tanto de las conductas del ex párroco.

El periodista Juan Carlos Cruz -una de las víctimas- aseguró que "el obispo Barros, después de haberse hecho pública la acusación contra Karadima, viajó al Vaticano junto a los obispos Andrés Arteaga, Tomislav Koljatic y Horacio Valenzuela para reunirse con monseñor Luis Ladaria Ferrer, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, para intentar blindar a Karadima y desacreditarnos a nosotros, a través de decenas de cartas de personas cercanas a él. Esta información hoy es pública", afirmó.

Los denunciantes retomaron el término "calumnia" que fue usado por Francisco para referirse a las imputaciones contra Barros. "Calumnia es la imputación de un hecho falso. Esto es grave y no podemos aceptarlo. El obispo Barros formó por casi 40 años parte del círculo íntimo del sacerdote Karadima. Nadie ha desmentido la participación de Barros en dicho círculo, ni siquiera él", dijo el filósofo José Andrés Murillo, uno de los denunciantes.

En tanto, el médico James Hamilton, primero en denunciar a Karadima en televisión, aseguró que "esta no es una cruzada contra la Iglesia Católica. Tenemos una relación cercana con muchos religiosos que se la juegan por la verdad dentro y fuera de la Iglesia. Lo nuestro es contra el abuso sexual, el abuso psicológico y los encubrimientos de estos abusos", dijo.

Para las víctimas, las pruebas son contundentes. Barros integraba en los años 80 -junto a Kadima y otros tres obispos una agrupación de clérigos en el entorno de la Parroquia El Bosque y la Unión Pía Sacerdotal.

 Grandes espacios vacíos en la misa de Iquique. 

Ayer, Francisco dejó Chile rumbo a Perú. Su última misa en tierras transandinas fue en Iquique, en un predio enclavado entre el desierto de Atacama y el océano Pacífico. Allí la sorpresa fue la escasa participación de fieles católicos. Las fotos aéreas son elocuentes, los organizadores calculaban una masa de gente que no se movilizó para ver a su líder espiritual.

Las crónicas de los enviados especiales concluyen que a diferencia de sus otros cinco viajes a América latina (a Brasil; Ecuador, Bolivia y Paraguay; Cuba; México y Colombia), en Chile no hubo ambiente en las calles. Por el contrario, los chilenos aprovecharon el feriado decretado por la visita de Francisco para irse a la playa. Una periodista de un diario argentino que sigue las giras del Papa hasta concluyó que hubo más clima en Bangladesh, un país de mayoría musulmana visitado por el Sumo Pontífice en diciembre pasado.

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A Bergoglio lo quieren juntar con Ratzinger a rezar, como buena pareja de eméritos. Por eso, lo mandan al traste del mundo, en un escenario conflictivo, lo hacen defender a alguien condenado por la opinión pública en un tema muy sensible (en Chile, convengamos, la justicia no es ningún ejemplo a seguir); lo mandaron al muere, y lo pusieron a la altura de un comentarista berreta. Y el pobre Bergoglio (que creo no es de lo peor que hemos visto en el Vaticano), puso la cabeza como un chorlito; se ve que los ochenta pirulos le están pesando. Si no se muere antes, lo van a pasar al costado, pero para ello lo tienen que desgastar y desprestigiar al máximo, y transformarlo de un líder mundial respetado y querido, a un viejo decrépito, obtuso y desubicado. Es una vasta operación, que incluye visiblemente a muchos medios de nuestro país.
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a pancho le encanta rodearse de chusma y hacerse ver casando a una pareja en pleno vuelo o bajandose del vehiculo para ayudar a la carabinera, eso si con las camaras registrando lo campechano que es...pero mandar a la justicia a los curas abusadores en vez de pedir perdon por todos lados...ni ahi...es un papa nefasto
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El papa rulo, lo único que hace es dejar bien expuesta su calaña....
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a este el vaticano lo limpia, como hicieron con juan pablo 1ª. Por mas guita de venezuela y del kirnerismo que haya puesto en el vaticano no le alcanza. La foto de las ausencias en la misa es patetica y sus declaraciones del estribo solo lo hunden mas
3
una verguenza las declaraciones de pancho defendiendo al obispo barros
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La mano de Dios...Maradona y Bergoglio, un solo corazón!
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El diablo hizo bien su trabajo: ¿qué mejor estrategia para destruir a la Iglesia Católica que...nombrar a un argentino para hacerse cargo!