Gabriel Vommaro04.11.2017(10)
"Macri terminó con el mito del peronismo invencible"
Por Diego Genoud"Es el líder de una derecha posideológica", agrega el autor de "La larga marcha de Cambiemos".

Comenzó a estudiar al PRO cuando el kirchnerismo reinaba y parecía eterno. Coautor de "Mundo PRO", el único libro que se escribió sobre el actual oficialismo en la víspera del triunfo presidencial de Mauricio Macri, Gabriel Vommaro acaba de publicar ahora "La larga marcha de Cambiemos, la construcción silenciosa de un proyecto de poder", un trabajo clave sobre la gestión del gobierno que acaba de ser plebiscitado en las elecciones de octubre. "Macri es un líder político de una centroderecha posideólogica con un proyecto de poder de largo plazo. Su ajenidad con la cultura política establecida desubica a todos", afirma. Vommaro narra la tarea evangelizadora del macrismo para que los CEOs den el salto a la política y destaca el rol subordinado de los políticos en la alianza oficialista. Además, se refiere a la relación desprejuiciada del gobierno con el peronismo y la mitología peronista.

¿Cómo se explica la consolidación de Cambiemos en estas elecciones?

Hay algunos elementos clave. Es un espacio no peronista-antikirchnerista, que hoy es expresión de los sectores sociales ligados al agro y las clases medias y medias altas urbanas. Son los sectores más enojados con el kirchnerismo tardío, post 2008 y post 2011. Las primeras medidas del gobierno, de hecho, tienen que ver con estos sectores: el dólar y las retenciones. Y el tercer vector, que es el más nuevo, tiene que ver con el modo inteligente en que Cambiemos empezó a hacer política con la obra pública para llegar a sectores trabajadores, de clases medias bajas, que no fueron afectados especialmente por la devaluación y el ajuste gradual, que tenían acumulados déficit de infraestructura grandes y ven una especie de reparación de esa deuda histórica.

¿A qué tipo de obra pública se refiere?

Es una continuidad de lo que hizo el PRO en la ciudad, una obra pública que invita a una relación más amigable con el entorno cotidiano y con la experiencia de la ciudad más estética. No sólo el Metrobus, que te hace ganar 20 minutos en cada viaje y es emblemático. Que se mejoren las cosas en términos de apariencia parece funcionar en sectores que la miraban de afuera: el arreglo de plazas, de calles, de edificios públicos, de estaciones, que hace a la experiencia muy cotidiana y visible de las personas. El gobierno sabe hacer su marca en la obra pública.

Cambiemos empezó a hacer obra pública para llegar a sectores trabajadores, de clase media baja., que tenían déficit de infraestructura grandes. Una obra pública que invita a una relación más amigable con el entorno cotidiano, una ciudad más estética.

Para muchos primero Macri llegó de casualidad y ahora sorprendió a todos en estas elecciones. ¿Qué proceso social y político no se advirtió en todo este tiempo?

Primero, esas insatisfacciones acumuladas -voluntarias e involuntarias- que había producido el kirchnerismo tardío. Después, el equilibrio muy virtuoso de mantener el control de las decisiones y las estrategias en un grupo muy pequeño -son más o menos los mismos hace muchos años- y seguir incorporando cuadros políticos de partidos mayoritarios y electorados nuevos. Sin perder esa orientación de largo plazo y esa imagen de Cambiemos, de tipos que están siempre llegando a la política desde el mundo privado. Macri ya tiene 15 o 16 años como actor político pleno, sin contar Boca, sin embargo sigue apareciendo como lo nuevo. Y otro rasgo: aunque uno puede percibir discursos de laboratorio, casi calcados, no tienen miedo de mostrar los hilos de la elaboración. Lo de Durán Barba en el escenario es impresionante realmente.

¿Cómo definiría a Macri?

Creo que es un líder un político que viene del mundo empresario. Hace 15 años que decidió ser un dirigente político. Es el líder que encarna esta centroderecha pos-ideológica, con un proyecto de poder de largo plazo que incluye a diversos sectores sociales. Sus convicciones íntimas a mi entender son menos relevantes. Tiene convicciones neoliberales duras, fue formado en los cursillos de la Ucedé de los años ‘80, pero entiende que es un líder de un partido complejo, con más sectores que forman parte de su construcción de poder. Lo notable es su ajenidad extrema con todas las formas de la cultura política establecida y de la cultura política del centro hacia la izquierda. Y que no se esfuerza ni se empeña en disfrazarse o aprender nada de eso. Menem era muy antipático para la cultura progresista pero podía anclar su biografía en la historia política argentina. Macri no lo hace ni lo quiere hacer, ni tiene una lectura para proponer. Eso genera una desubicación de todos los actores muy grande.

Eso que lo aleja de un sector social lo aproxima a otros.

Esa fue la gran visión que tuvieron Durán Barba y Marcos Peña en 2005. De que la ancha avenida por donde podía crecer PRO era la de los sectores menos politizados. Ahí Macri es un personaje simpático, ahí podemos ver los guiños de Macri con la cultura sino popular al menos masiva.

¿Cómo lo ve en relación al peronismo? Porque él se negó a la alianza con el peronismo no kirchnerista que le pedía el círculo rojo.

Con una idea muy desprejuiciada y muy desmitificada del peronismo. Macri fue parte de los sectores que se acercaron mucho al peronismo menemista, con lo cual lo conoce desde adentro. No tiene lejanía ni tampoco mitología con respecto a eso. Hay un convencimiento de él, y de ciertas élites sociales, de que terminar con el peronismo en un sentido mitológico era fundamental. El peronismo puede sobrevivir como fuerza política pero no como mito invencible, popular. Terminar con eso fue parte de esta larga marcha, vencerlo en su terreno, en los barrios en los que prima. Eso es fundamental para esta construcción política que parte un poco de no comprar las mitologías peronistas. Quizás el menemismo -haciendo un guiño pícaro a esas mitologías- y el kirchnerismo -sobredimensionándolas- fueron dos modos de bajarle un poco el precio a todo eso. El macrismo encarna bien la dimensión post-mitológica del peronismo.

Macri expresa la idea de ciertas élites sociales de que había que terminar con el mito del peronismo invencible, que era necesario vencerlo en su terreno, en los barrios en los que prevalecía.

Los políticos macristas

¿Coincide con los que dicen que hay una nueva derecha?

Si hay una lectura de la historia argentina, es en términos de no repetir ninguno de los clichés de la derecha. Si se puede hablar de nueva derecha tiene que ver con que es un centroderecha que entiende que no puede ser ni el 55, ni el 76, ni el 89. Hay una lectura de eso, si querés muy liviana, muy new age, muy pragmática, pero existe por parte de los que piensan la estrategia política del gobierno. "Somos un partido nuevo, del siglo XXI, no nos reconocemos en nada de ese pasado".

Cambiemos suele ser definido como el gobierno de CEOS por la oposición. Pero usted dice que los políticos están invisibilizados por el propio macrismo. ¿Por qué?

Es una mezcla, claramente. En la coalición dirigente, los empresarios o los que piensan la política con la cabeza de un gestor, tienen un lugar fundamental. Macri, Caputo, también Rodríguez Larreta son actores del mundo privado o con muchos vínculos con ese mundo. Marcos Peña es un político sin duda, un gran político creo yo, como lo es Vidal, pero son políticos que nacieron en PRO. Son criaturas del PRO que entienden bien y trabajaron desde el principio por mantener ese núcleo identitario del PRO.

De la probeta del PRO.

Esa es la mesa chica. Frigerio es más un miembro de la elite política por su apellido y por su trayectoria. Los políticos como él y como Monzó no son los que priman, pero tienen un rol fundamental para conseguir votos y armar la trama de apoyos sociales de todo tipo, en el trabajo parlamentario, en la operación jurídica. Uno no puede entender la complejidad de la alianza Cambiemos, del armado de poder, si no pone adentro a los políticos. Lo llamativo es que están subordinados a esa mesa chica. Los peronistas como Santilli y los radicales como Angelici aceptan ese lugar subordinado en la toma de decisiones, pero no en el esquema de poder.

Es el reconocimiento de que los políticos no pueden conducir, después de 2001.

PRO y Cambiemos son el producto de ese convencimiento de sectores sociales de que ya no se podía contar con los partidos tradicionales como socios mayoritarios. De que el peronismo y el radicalismo, tarde o temprano, iban a flaquear en hacer lo que hay que hacer. Porque tenían un corazón populista que siempre latía debajo de todas las capas modernizadoras que uno quisiera ponerles. Es consistente esa idea de "nosotros conducimos", con no dejarle a los viejos políticos el destino del proyecto pro-mercado de este gobierno. Pro-mercado pero con una conciencia creciente de la importancia que tiene el Estado. Esto es fundamental. Parte del convencimiento a los CEOs para que se metieran en la actividad estatal-política tiene que ver con haberles mostrado que tomar el Estado es lo que permite verdaderas transformaciones sociales. Ya no alcanzaba con el voluntariado y las ONGs para producir cambios sociales.

En el libro, cuenta cómo Esteban Bullrich y otros predican en la necesidad de no ser testimoniales y defienden la vocación de poder. Es un cambio radical para la nueva derecha.

Es un cambio fundamental. De hecho López Murphy es el gran perdedor de esta historia larga. Fue muy importante para construir una fuerza de centroderecha en todo el país. Recrear fue el partido nacional que el PRO no era. Quedó afuera porque su idea era más purista, más doctrinaria, y no congeniaba con un proyecto de poder más pragmático como era ya en ese momento el PRO. Eso implica aceptar que hay que convencer a la ciudadanía, hacer un trabajo pedagógico al ritmo de lo que los electores puedan comprender y acompañar.

¿Hay también un gradualismo político?

El gradualismo también es eso. Hay una gran plasticidad en eso porque si hay una pulsión hegemónica tiene que ver con ser capaces de absorber cosas de otras tradiciones políticas, si sirven al proyecto de gobierno. No hay una frontera rígida en términos programáticos. Todo lo que contribuye es bienvenido. Y hay una vocación de disputar en el terreno de los partidos tradicionales. Porque no se quedaron en Recoleta, donde ganan con resultados propios de feudo provincial. Lo de Ratazzi en González Catán es muy sintomático, va a La Matanza, se banca ser declarado persona no grata y critica a los que lo atacan. Es un multimillonario que está 10 horas fiscalizando. Hay una vocación de poder nueva, que en todo caso Ratazzi abraza tarde. Los CEOs, los que no son propietarios, son los que entran primero. En el libro, cuento cómo van las mujeres de la Fundación G25 a fiscalizar en La Matanza. No dejan ningún terreno sin disputar.

López Murphy es el gran perdedor de esta historia. Fue fundamental para construir una fuerza de centroderecha nacional con Recrear, pero quedo afuera porque tenía una idea purista, que no congeniaba con el proyecto más pragmático del PRO.

El salto a la política

¿Cómo se gesta el salto a la política de los managers y los CEOs?

Hay dos etapas. Primero, 2001, 2002, en la que ingresan los herederos, los que quizás provienen de familias políticas patricias, Bullrich es uno. Entran vía macrismo y vía lópezmurphismo. Y el otro gran momento es 2012/2013 a 2015, cuando el kirchnerismo tardío produce ese temor en las élites a que seamos Venezuela y un impulso a hacer algo y movilizarse antes de que sea demasiado tarde. Ese impulso es alimentado por el activismo de PRO dedicado específicamente a movilizar el mundo de los negocios. Yo estudio una fundación, G25, que tiene un rol fundamental en esto, creada por Bullrich y por Dietrich, que habían sido CEOs, para traer a sus pares y que sus pares sigan su camino.

¿Cómo lo lograron?

Con un dispositivo muy adaptado a esos grupos desconfiados de la política. Vení a diseñar los programas de gobierno, vení que te capacitamos, que te formamos, en una sociabilidad que replicaba la sociabilidad exclusiva de esos sectores en sus clubes y sus grupos. G25 copiaba a WTO, una asociación de presidentes de empresas jóvenes. El pasaje se dio de modo más natural. Ahora, la cuestión de la oportunidad histórica es fundamental. La idea de que por primera vez había posibilidad de que un gobierno en serio, con gente seria, con cuadros preparados, con figuras reconocidas por el mundo de los negocios, incluso mundialmente, porque existen esos circuitos de consagración como el Foro de Davos donde los cuadros del PRO tenían cierto reconocimiento.

Bullrich cometió varios errores en la campaña de las PASO y quedó ridiculizado. Sin embargo, en el libro aparece como constructor clave del PRO y de Cambiemos.

Bullrich fue clave en Recrear en 2002/2003, fue clave en la fusión de Recrear con el PRO y enseguida se volvió un cuadro central del PRO, político y de gestión. Al mismo tiempo, fue el gran movilizador de los managers y los CEOs. G25 es una criatura suya. Es una figura muy respetada en el mundo de los negocios, quizás por su prosapia o porque tuvo su propio pequeño pasado como CEO en la frutihortícola San Miguel, que es bastante grande. Fue Global Leader del Foro de Davos.

Incorporó junto con Dietrich a cientos de gerentes para la función pública, que están en las segundas y terceras líneas del gobierno o en disponibilidad.

Sin duda. Es uno de los grandes constructores de este proyecto desde las clases altas hacia toda la sociedad. Lo que se vio en la campaña con Bullrich son las dificultades que todavía tiene este proyecto de pequeños sectores para hablarle a toda la sociedad. Sus traspiés y sus fallidos entre comillas dan cuenta de esos problemas que no tiene Vidal, claramente. Vidal es criatura del PRO pero es una gran política que le habla a cualquiera, a IDEA, a las mujeres de G25 pero también a los dirigentes populares de un barrio. Es la dirigente multitarget y tiene una gran capacidad para interpelar diferentes electorados.

La oportunidad histórica

¿Cómo interpreta al gobierno cuando habla de "oportunidad histórica"? ¿Sirve para interpelar a IDEA, al resto de la sociedad y para presentar incluso una generación de empresarios que se preocupan por lo social?

Poder juntar todo eso es la gran virtud que tiene Cambiemos. Unir un proyecto muy pensado por las facciones más modernizantes de las élites económicas con un proyecto social que llega a vastos sectores. Poder hablarle al mismo tiempo a las elites y a la sociedad en su conjunto es una gran novedad que me sigue generando dudas. Es la pregunta que está en el libro: ¿es posible construir un proyecto económico durable pensando desde esos intereses tan pequeños?. Cada día la historia nos dice que quizás si es posible.Vamos a ver. Soy muy prudente, es muy pronto pero sin duda hay un proyecto hegemónico. De ahí a que se consolide falta un rato.

¿Pueden contemplar y avanzar con un modelo que incluya una política para los pobres?

Claro, ahí la pregunta subsiste porque en estos dos años no hubo reformas estructurales. No hubo reducción del déficit, no hubo flexibilización laboral. ¿En qué medida eso va a tener resultados regresivos que generen resistencia? Si caen los ingresos, se puede complicar porque todavía hay buena parte del apoyo popular a Cambiemos que es transaccional y coyuntural, no es apoyo cueste lo que cueste. Creo que son conscientes de eso y esa es la fragilidad de cualquier proyecto político en Argentina.

¿Qué puede hacer Macri con esta nueva cuota de poder?

En estos dos años no hubo reformas estructurales, no hubo reducción del déficit y si no las hacen van a ser un fracaso político, mas allá que se queden 6 años. Se ven a normalizar como un neomovimientismo conservador popular.

Creo que si no hacen algunas de las reformas que se están proponiendo va a ser un fracaso político, más allá de que puedan continuar electoralmente en el poder por 6 años más. Si no hay algo de cambio en las condiciones de trabajo, si no hay algo de reducción del gasto público y ajuste en algunas áreas, si no logran reestablecer ciertos criterios de mercado en ciertas áreas, el proyecto macrista va a perder fuerza y se va a normalizar, hasta volverse una especie de neomovimientismo conservador popular. Borraría su huella identitaria, perdería también la confianza que se está ganando en el mundo de los negocios y provocaría escepticismo en esos sectores que se metieron en política.

¿Diría que la transformación del macrismo hasta ahora fue más cultural o simbólica que concreta o material?

Hubo transformaciones materiales, muy modestas, un cambio de expectativas. Ya ningún asalariado cree que el año que viene vayan a mejorar sus ingresos. Es complicado creer que habrá mejoras en la jubilación mínima o en la asignación universal por encima de la inflación. Y hubo una mini apertura económica con avisos fuertes en ciertas ramas de la industria que sí están muy golpeadas. Hay señales de hacia dónde van.

Hay una especie de darwinismo económico del gobierno que dice estos sectores inviables sólo se pueden sostener un tiempo.

Exacto. Hay señales. Si uno mira las formas de apertura económica en el 76 y en los noventa fueron mucho más abruptas. Realmente. Pero sí, cerraron fábricas y las dejaron caer para dejar en claro que el gobierno no va a sostener ninguna industria, por ser generadora de empleo, cueste lo que cueste. El problema que veo es que el gobierno no tiene todavía un sujeto y se choca con el rasgo fuerte de la Argentina posindustrial. Hay pocos motores o actores económicos que empujen desde abajo. Siempre es el Estado tratando de crear o empoderar actores. ¿El agro puede ser el motor económico financiero de un despegue argentino o va a seguir en un juego pequeño y acotado pampeano? ¿Los Galperín van a generar condiciones para un capitalismo moderno o como ahora que viene Amazon, van a pedir protección?. No es mi fuerte, pero soy pesimista y por eso el combustible del gobierno es la deuda.

Frente al macrismo en el poder, hoy el peronismo queda en el lugar de lo viejo. ¿Qué tipo de peronismo podría discutirle el poder al macrismo?

Es una pregunta muy dificil. El peronismo vive un proceso parecido al del ‘83, fue puesto otra vez en el lugar de lo viejo, como lo puso Alfonsín en esos años. La gran diferencia es que no tiene por ahora un sector renovador con posibilidades y que parte de lo viejo es su sector más dinámico en temas de construcción electoral. El kirchnerismo es un movimiento joven y dinámico pero hoy en día parece tener límites muy claros para ser la opción de recambio. Sin embargo, enfrente no hay nada. Urtubey y Massa no tienen nada y Cristina tiene el 20 por ciento a nivel nacional, es un montón de votos. Urtubey y Schiaretti además son tan parecidos a Macri como Cafiero lo era a Alfonsín y ahí terminó apareciendo Menem. Hay una encerrona muy compleja, hay una crisis muy fuerte en la identidad del peronismo.

¿Se le puede discutir a Cambiemos desde la polarización?

Para mí, sin un horizonte de futuro, no hay proyecto alternativo. No es la vuelta una solución ni como discurso ni como propuesta política. Tampoco creo que se trate de parecerse al macrismo con una propuesta macroperonista con un macrismo tan activo y capaz de absorber eso con mucha facilidad. No veo renovación en términos de figuras ni de discurso ni de propuesta política. Hasta que no se vea el germen de eso, me es muy difícil pensar cómo el peronismo puede ser la alternativa al macrismo en el corto plazo. Pero por ahí en un año existe otro escenario. No lo sé.



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Este tipo no puede estar hablando en serio!!!...Toda, absolutamente toda, la familia Makri es peronista. Su mujer, al igual que su familia política es toda peronista. O ya todos se olvidaron del arquitecto Rossi, cuñado de Juliana y amigo íntimo de menen a quien le hizo la rosadita y remodeló la quinta de olivos con mármol de carrara!!!! Makri es peroncho y populista. Y sino, por solo nombrar un par de "ejemplitos"...¿cómo se justifica el aumento de susbsidiados que hasta préstamos hipotecarios tienen con solo presentar el recibo de subsidiado? ¿y la obra social de los piqueteros, que le creó Makri con la ministra Carolina Stanley, comandada por Pérsico con sede propia y que ya maneja más demedio millón de afiliados, funciona en Constitución y ya tiene centros médicos, invalidando así el sistema gratuito de salud pública y la existencia de los hospitales públicos? Si esto no es populismo...¿qué catzo es? Este gobierno es igual al anterior pero con estilo Gancia. Dicho en términos más prosaicos: son salchichas (chorizos con estilo).
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Le tengo respeto intelectual a Vommaro pero está derrapando mal. Hay algo que no dice.

Pareciera que todo esto surgió con el Recrear de Lopez Murphy.

¿estás seguro, Vommaro, que nunca hizo ningún trato con los peronistas previamente al 2003, o incluso en otra provincia?
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GABRIEL VOMARO DIJO: "Macri terminó con el mito del peronismo invencible" Avisenle a este pibe que se ponga a estudiar historia y que hubo un hombre que se llamo Raul Alfonsin.
7
Qué frutón, hermano! Serán más desacartonados porque la hora del marketing lo pide, pero la ideología no es eso! Es la mirada sobre la sociedad, la pobreza y el funcionamiento del Estado en un mundo empresarial. A este chico se le deben reír propios y ajenos con las cosas que dice
6
qué tiene de posideológica? salvo en la manera de comunicar en todo lo demás el macrismo tiene olor a rancio... si hasta empezaron suspendiendo los útiles feriados puentes porque decían que fomentaban la vagancia, estån llenos de prejuicios ideológicos!
5
1046-2016
Peronismo 37 años 53%
militares 22 años 31%
otros 11 años 16%
Totales 70 años 100% (Perón fué militar).
Entienden porque gano Macri????.
Hartazgo de mentiras,demagogia,populismo,uso del pobre,fábrica de pobres,corrupción.Hartazgo de nuestros políticos aprovechadores del estado,obcenidad de verlos a todos ricos.Paro pero se puede seguir.
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Cambiemos, ideológicamente, nace en reuniones de Tupper. Será el comunismo del siglo XXI ???
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Siempre dice lo mismo, ya aburre. Lo dijeron despues de Peron, despues de Estela de Martinez, despues de Menen. Hasta en GB se vio lo mismo con los laboristas en los tiempos de Tatcher. La derecha siempre con el mismo argumento.
Y eso de "La larga marcha de Cambiemos"; aflojen con el coqueteo con el populismo, no va a ser cosa que terminen siendo comunistas chinos.
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Alfonsin y D la Rua terminaron con el mito del peronismo invencible........a los pocos meses, con el peronismo unido, huyerin como ratas dejando el pais incendiado....
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Gordo Larrata, Majul, Fantino, Feinman, Bilouta y continúan los nombres. El peronismo volverá más temprano que tarde y con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes