Gustavo Weiss22.10.2017(0)
"No hay condiciones políticas y sociales para un ajuste fuerte"
Por Ignacio FidanzaEl presidente de la Cámara de la Construcción advierte "los ortodoxos ya incendiaron al país".

La ubicación de la sede de la Cámara Argentina de la Construcción remite a un país que el relato de la administración de Macri pretende recuperar. Ubicada frente a la Universidad de Ingeniería de la UBA, sobre Paseo Colón, acaso proyecta esa ambición de potencia mediana, capitalista y con músculo empresario nacional que imaginó el desarrollismo. Gustavo Weiss recibe a LPO en su sobrio despacho del piso nueve, que ocupa por segunda vez. Repasando la galería de retratos de presidentes, se queja porque la foto de su anterior mandato quedó muy oscura. Sencillo en el trato, afirma casi resignado "el gradualismo es lo único que se puede hacer en este momento".

En la política se comenta que el primer ajuste fuerte luego de las elecciones será al gasto en obra pública ¿Usted tiene esta información?

El presupuesto para obra pública con fondos del tesoro para el 2018 es el mismo que el del 2017 a moneda corriente, con lo cual a moneda constante hay una pérdida por la inflación. Sobre eso están los organismo multilaterales de crédito, Banco Mundial, BID, CAF, que se suman a lo presupuestado y lo incrementan, en algunos casos de manera sustancial como en el Ministerio de Transporte.

Luego el gobierno nos dijo que esperan que haya una inversión de un cincuenta por ciento más de lo presupuestado, por parte de empresas que hacen infraestructura privada, al compas del reajuste tarifario, lease Edesur, Edenor, telefónicas, gas.

Más la inversión en centrales térmicas, eólicas y solares que licita el Ministerio de Energía, pero se hace con fondos privados.

Se sumaría a esto la intención del gobierno de descomprimir aún más el gasto en obra pública, sustituyéndolo por proyectos financiados de manera privada vía PPP...

Incluso en los países donde el PPP comenzó, como Inglaterra, llega como máximo al veinte por ciento de la inversión total en obra pública. Los gobiernos siguen concentrando la mayoría absoluta del gasto.

El gobierno tiene esperanza que haya algo de PPP sobre el final del 2018, pero la verdad que se trata de procesos lentos. Si las cosas van muy bien y muy rápido sobre el último trimestre de 2018 o principios del 2019, que haya algo de PPP. Esto lo indica la experiencia comparada.

¿De donde se toma esta experiencia de los PPP?

Chile, España, son ejemplos, pero también tenemos en Perú, Brasil y mucho en Australia e Inglaterra, que fue el inventor de este proceso, donde ya están en PPP de cuarta generación. Pero hay que señalar que incluso en los países más maduros en su implementación, el PPP es como máximo el veinte por ciento de la inversión total en obra pública. Los gobiernos siguen concentrando la mayoría absoluta de la inversión.

La Argentina tiene un déficit primario de cuatro puntos del PBI que el gobierno quiere reducir el año que viene alrededor de un punto. Se comenta que se van a espaciar los pagos de obra pública, ya que es de lo poco que se puede cortar sin conflicto social. Imagino que los empresarios no van a hacer un piquete...

No lo se (risas), depende de la magnitud del corte. El mismo run run del pasillo lo escuchamos, lo hemos preguntado y nos han dicho categóricamente que no.

Esperemos que no ocurra porque las obras vienen a toda marcha y si empiezan los problemas de pagos se van a empezar a resentir.

¿Qué tan real son las versiones de falta de cemento por la cantidad de obras en marcha?

En cemento no tanto, hubo algunos problemas puntuales en asfalto, donde se baten récords históricos de consumo. Hay problemas con la piedra, en la provincia de Buenos Aires por ejemplo las canteras de Olavarría están trabajando al límite de su capacidad, lo que impacta en los fabricantes de hormigón. Hasta ahora son problemas puntuales de corto tiempo, faltantes de uno o dos días. Pero ya hay planes para incrementar la capacidad de las cementeras.

¿Qué visión tienen del plan de infraestructura de Macri, les parece que está bien articulado?

La Argentina tiene un déficit de infraestructura tan grande que es difícil priorizar obras ¿Si todas son prioridad uno, cual elijo? Pero, a diferencia de la gestión anterior, no vemos que se hagan obras no prioritarias, como fue Río Turbio.

El problema de Argentina es que tiene un déficit de infraestructura tan grande, que es difícil priorizar, porque de cien obras unas ochenta son prioritarias. Entonces ¿qué hago? ¿Si son todas prioridad número uno, qué priorizo? Un ejemplo son la infinidad de rutas que tenemos que tienen que ser ya, autovías o autopistas. Entonces ¿cuál priorizo? Eso ya es una cuestión política, pero quiero señalar que a diferencia de la gestión anterior, no vemos que se hagan obras que no son prioritarias.

¿Se refiere a las represas chinas de Santa Cruz?

Y a Río Turbio también, o cuando priorizó pavimentar rutas en Santa Cruz, por donde pasaban muy pocos autos, en lugar de lugares donde pasaban miles de autos.

En esa línea, los gobernadores peronistas ahora protestan y dicen que Macri se gasta toda la plata en Buenos Aires y Capital.

Ahí está lo que digo, claro, las provincias también tienen mucha necesidad de infraestructura.

Vidal responde que la provincia estuvo ocho años prácticamente sin obra pública...

Totalmente. El gobierno nacional heredó una cantidad de contratos en ejecución en su inmensa mayoría muy complicados, que tuvo que ordenar. En Buenos Aires, María Eugenia recibió una provincia sin obras y pudo empezar de cero.

Cuando se analiza la macroeconomía, en general se pone el acento en el déficit que alcanza una dimensión récord y la inflación que no se reduce al ritmo prometido. ¿Cual es la visión de la Cámara de la Construcción?

Argentina hoy no es competitiva y no es atractiva para recibir el nivel de inversiones que necesita para incrementar su PBI y así licuar el déficit. Los desajustes de la macro hacen que esa inversión se demore.

A nosotros nos preocupan esas dos cosas, también nos preocupa que Argentina no sea competitiva. Argentina hoy no es un país atractivo para recibir el nivel de inversiones que necesitaría recibir para poder incrementar su PBI y así licuar el déficit. Los desajustes de la macro hacen que esa inversión que necesitamos se demore. Además el costo argentino es elevado. La reforma laboral de Brasil nos deja incluso menos competitivos. Creo que esto lo tiene claro el gobierno. Hay que avanzar sobre la reforma laboral y no estamos hablando del sueldo de bolsillo sino de productividad.

Hace poco una persona muy especializada en competitividad comparada, nos decía que el problema de Argentina no es sólo que los salarios son altos -entendiendo por salario la totalidad, esto es incluyendo las cargas-, sino que además trabajan poco. O sea, encima que cuestan mucho, rinden poco.

En el gobierno cuando hablan de reforma laboral, suelen citar como un ejemplo posible el convenio de la construcción respecto a las indemnizaciones ¿En que consiste?

La ley de fondo de desempleo es un modelo muy exitoso que tenemos, que consiste en que todos los meses depositamos en la cuenta de nuestros empleados un porcentaje del salario, durante el primer año un doce por ciento y luego un ocho por ciento, así cuando hay que despedirlo se le paga cero, pero el señor tiene en su cuenta la indemnización que la empresa pagó durante la relación laboral.

¿Cree que después de las elecciones el gobierno tendrá fuerza para implementar una reforma laboral?

Creo que ya sea para una reforma laboral o impositiva, necesariamente tiene que consensuar con la oposición y con los sindicatos. No hay ninguna duda que la reforma laboral no se puede hacer contra los sindicatos, si no con los sindicatos. Y la impositiva tiene que ser con las provincias, no contra las provincias. Es imprescindible llegar a un consenso.

La reforma laboral no se puede hacer contra los sindicatos, así como la reforma impositiva no se puede hacer contra las provincias. Es imprescindible llegar a un consenso.

Frente a esto, el Gobierno esta lejos de proponer un pacto global al estilo de la Moncloa y quiere ir discusión por discusión, incluso fragmentando la reforma laboral por actividad ¿Qué le parece?

En efecto, el Gobierno quiere negociar sindicato por sindicato, por actividad, lo que es razonable porque hay actividades que requieren tratamientos distintos.

¿Están cómodos con esta administración? ¿Les parece bien el rumbo general del Gobierno?

El grueso de los empresarios cree que el gobierno está haciendo lo mejor posible dentro de la circunstancia que tiene el país. El gran desafío es si se pueden concretar las reformas, para que el país vaya hacia un lugar de normalidad. Hay que dejar esas aventuras insólitas que lamentablemente después fracasan.

Esto vuelve a plantear el tema del gradualismo que enfrenta distintas críticas, hasta del Banco Mundial que pidió acelerar las reformas...

Si se le pudiera preguntar a la señora economía que piensa ella, seguramente diría "necesito adelgazar". Pero la política es el arte de lo posible. La Argentina no tiene condiciones políticas y sociales para aceptar un ajuste importante, que es lo que los ortodoxos analizando sólo la economía pretenden, y que desde ese lugar probablemente es lo que hay que hacer. Ahora, si para hacer ese objetivo incendian el país como nos pasó, vuelven a las reformas inviables.

De ninguna manera las obras públicas están siempre en manos de los mismos. En la Argentina hay unas quince mil empresas que se dedican a esto. No somos un club.

Creo que el gradualismo es lo único que se puede hacer en este momento, pero dentro del gradualismo hay que insistir en tratar de hacer en ese marco la mayor cantidad de reformas y cambios posibles.

Empezaron a tomar buen ritmo una serie de causas de corrupción vinculadas a la obra pública, como las de Odebrecht, abonando las históricas acusaciones de que se trata de un sector que paga comisiones para acceder a las obras ¿Cómo tratan este tema en la Cámara?

En la Cámara nada, porque las empresas son socias, pero lo que hacen ellas en cada contrato es ajeno a la institución. Ahora, es difícil opinar porque en la justicia hay procesos y si los llevan adelante será porque tienen determinado nivel de prueba. Creo que hay que dejar actuar a la justicia y veremos si las pruebas ameritan condenas y si alguien cometió errores o se equivocó, deberá responder ante la justicia.

La otra acusación recurrente es que los socios de la Cámara son un club, que son siempre los mismos que se han quedado con la obra pública a través de los gobiernos...

De ninguna manera, si miráramos la cantidad de contratos que hay en el país en ejecución lo veríamos con claridad. El país tiene 23 mil empresas constructoras, supongamos que algunas se dedican a obra privada, pero quedaran unas 15 mil haciendo obra pública. De manera que eso que queda en pocas manos es así. Ni siquiera las grandes empresas, si miran las grandes obras ahora en ejecución, van a ver que están absolutamente repartidas. Además, como nosotros nos asociamos en UTE, suele suceder que dos o tres empresas medianas se asocian y compiten con la más grande del país, que es Techint. De ninguna manera es un club, está muy repartido.

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