Laura Rodríguez Machado27.08.2017(3)
"Los cordobeses no le creyeron a Schiaretti"
Por Mauricio CantandoLa jefa de bloque PRO del Senado celebra el triunfo en Córdoba y anticipa: "En 2019 ganamos la gobernación".

El tsunami de votos cordobeses a Mauricio Mari en 2015 le permitió a Laura Rodríguez Machado llegar al Senado y convertirse en jefa de sus pares del PRO, aunque bajo la tutela del radical Ángel Rozas, a cargo del interbloque Cambiemos de la Cámara alta.

Y en las primarias volvió a festejar un triunfo, esta vez frente al peronismo cordobés del gobernador Juan Schiaretti, quien el año pasado se mostró cercano al presidente. "Córdoba dejó de ser una provincia monolítica. En 2019 podemos ganarle", anticipa en una entrevista con LPO.

-En el cierre de la campaña Schiaretti dijo que Macri era presidente por los votos de Córdoba y pidió que votaran a Unión por Córdoba. Pero ganó Cambiemos. ¿A qué lo adjudica?

-Córdoba tiene tres características que lo hacen especial: no existió nunca el kirchnerismo como fuerza preponderante. Nunca hizo pie electoralmente, más allá de algún intendente, como el de Villa María.

La segunda es que los cordobeses siempre votan distinto al resto del país. En este caso son de Cambiemos. Se hace sentir tener una ciudad universitaria y otra conformación económica, con muchos sectores que viven del campo y pequeñas ciudades, que en realidad son grandes ciudades.

Siempre tuvimos claro que íbamos a enfrentar a Schiaretti en las elecciones, que puede ser aliado de algunas políticas del gobierno nacional, pero en el plano político es un opositor.

Y la otra cosa es que históricamente nunca había habido un triunfo tan fuerte como lo fue el 72% de Macri en el ballotage, venciendo a todo el peronismo del interior.

Un peronismo que en su momento fue fuerte con "El Gallego" De la Sota y luego con Schiaretti. Estas características del mapeo electoral indican que Córdoba tiene particularidades y va a seguir por mucho tiempo apoyando la gestión del presidente.

-¿El año pasado creyeron que Schiaretti era aliado? ¿O siempre imaginaron que iban a enfrentarlo?

-Siempre tuvimos claro que lo íbamos a enfrentar durante las elecciones. Yo digo que a la palabra aliado hay que darle una explicación: significa que podemos coincidir con algunas de las propuestas políticas de cambio que tiene el gobierno nacional. En ese sentido puede ser aliado, pero en el estrictamente político, Schiaretti es un opositor.

Que comparta alineamiento de lo que nosotros hacemos es otra cosa. No necesariamente un opositor tiene que estar 100 por ciento en la vereda de enfrente: puede tener puntos de contacto. Cosa que es difícil con algunos núcleos duros del kirchnerismo, que no se pueden flexibilizar. Hay otros grupos que son opositores, pero que en algunas propuestas se llegan a acuerdos.

-Schiaretti cerró la campaña denunciando demora en las obras públicas y deudas de los fondos previsionales ¿Son reclamos reales?

-La gente no le creyó. Pero además, no es así. Nunca un presidente tantas veces visitó Córdoba como Macri en este año y medio. Estuvo presente en las demandas que teníamos pendientes y distribuyó los fondos que nos tocaban de una manera razonable, es decir, sin darnos más de lo que nos corresponde, pero si lo que nos pertenecía.

Eso lo sabe el elector de Córdoba. Lo vio a Macri cuando vino a las inauguraciones. Lo que pasa con las rutas nacionales, con los vuelos, con la eliminación de las retenciones, la industria automotriz; con la posibilidad de salir del default y tener créditos a largo plazo para financiar los gasoductos troncales, con las obras hídricas para prevenir inundaciones. Está todo muy patente en Córdoba. 

La gente no le creyó a Schiaretti cuando una semana antes de la elección salió con el dedo acusador a decir que Macri no le estaba dando cosas a Córdoba, se dieron cuenta que era un discurso de campaña. 

Entonces cuando una semana antes de votar Schiaretti sale con un dedo acusador a denunciar que no se están dando cosas, los cordobeses se dieron cuenta que era un discurso de campaña y no una verdad. 

-Los fondos previsionales son un viejo reclamo de Córdoba a la Nación, que continúa.

-La caja de jubilaciones de Córdoba venía con una demanda histórica que estaba en la Corte Suprema, que eran 3 mil millones. El Gobierno acordó una solución a esta deuda que terminó con el problema del déficit jubilatorio.

Schiaretti se refería a algún trámite puntual de estos meses, no a un problema estructural en relación a los fondos nacionales para la caja previsional. Eso se solucionó. Y las armonizaciones pendientes se están llevando a cabo.

Si hubiera alguna remesa que llegó tarde se soluciona al otro día, porque no hay una voluntad de interrumpir el diálogo de armonización de la caja de jubilaciones de la provincia de córdoba.

-¿El resultado de las primarias avizora el fin del peronismo como fuerza de gobierno en Córdoba?

-Es muy aventurado decir eso, pero está claro que el poder político de Córdoba está compartido. Ya no es monolítico. Y eso se va a ver, porque es una de las provincias que más intendencias tiene: son más de 420. Y en las próximas elecciones ese mapa, que parecía monolítico, no lo va a ser más. 

Hay que ver qué pasa con la gobernación, porque hay posibilidades ciertas de ganar la provincia. Seguramente, anticiparán la elección en 2019 y va a ser mirada desde todo punto de vista.

-¿En esa elección Cambiemos va elegir sus candidatos en primarias?

-Puede ser. No les tenemos miedo a las internas.

-Sin embargo, hubo una fuerte presión para cerrar una lista única con (el intendente de Córdoba Ramón) Mestre, que exigía más lugares. 

-Pero igual hubo una  interna (perdió la lista liderada por Dante Rossi). La asumimos y nada pasó. No tenemos problemas para las internas, pero a veces te da más fuerza el acuerdo inicial, porque salen todos a la cancha a pelear para el mismo lado.

-¿El PRO puede tener un candidato a gobernador de Córdoba y la UCR otro? ¿Imagina una interna de Cambiemos así?

-El PRO puede tener un candidato y los radicales también. Puede haber una interna. También el Frente Cívico, de Luis Juez. Hay mucha gente que se ha candidateado.

-En algún momento pensó que alguna de las medidas difíciles de Macri, como los tarifazos, podían complicar su relación con Córdoba.

-El título de tarifazos no lo comparto. Se transparentaron los precios y los servicios en Argentina. Transparentar los precios de gas y luz significó que en Argentina tengamos inversiones. Tenemos que saber lo que cuesta la energía y trabajar para que el consumidor pague en relación al servicio. Como nosotros perdimos la soberanía energética, perdimos una forma barata de producir energía. 

Nuestros costos son altos y los cordobeses lo veníamos padeciendo, porque tenemos una empresa con costos caros, que es Epec. Y tenemos también alto el gasto, porque no pudimos hacer durante el cristinismo los gasoductos troncales para que haya gas natural en nuestras industrias.

Si bien a nadie le gusta tener aumento de servicio, los cordobeses entendieron la reforma que se estaba haciendo, por eso no dejaron de apoyar a Macri. 

No comparto el término tarifazo, lo que se hizo fue transparentar los precios para tener inversiones. Como perdimos la soberanía energética los precios son altos y los cordobeses los veníamos padeciendo.

Entendieron que no subíamos los precios: estábamos retirando subsidios donde todos pagaban el precio de la energía, tuvieran o no la tuvieran. Porque cuando se subsidia un servicio para que sea barato en las grandes urbes, lo están pagando con la plata del interior. De gente que no tiene ni luz, ni gas, ni energía y que pone sus impuestos para quienes sí la tienen.

-¿En algún momento se sintió la recesión del año pasado en Córdoba?

-La recesión durante la época kirchnerista se sintió igual que en todos lados. Y durante nuestro Gobierno ayudó mucho la eliminación de las retenciones. Nuestros pueblos tienen una gran industria granaria y cuando empezó este reflotamiento de la producción agrícola empezó a venderse maquinarias, tractores, cosechadoras: empezó a funcionar el campo.

Y provincias como la nuestra cuando empieza a funcionar el campo, empieza a funcionar todo. Los chicos van a universidad, les alquilan departamentos, se empieza a vender agroquímicos, maquinaria, automotores.

Por supuesto que se entendió que no todo estaba solucionado. Cuando hacíamos el timbreo la gente nos decía ‘entendemos lo que está pasando y seguimos apoyando'. El apoyo del cordobés no es coyuntural. Y estas subidas y bajadas de impacto que puede haber dentro del marco del camino elegido, no están afectando el respaldo del cordobés a Macri.

El Senado que viene

-¿Si vuelven a ganarle a Schiaertti en octubre podrá seguir hablando de una liga de gobernadores? Es un núcleo de poder que pesa mucho en el Senado.

-Me parece que va a haber, no sé si un bloque, pero si una red de solidaridad de gobernadores peronistas que no apoyan a Cristina y sin embargo quieren seguir teniendo gobiernos peronistas en Argentina. Esto se va a dar en el Senado: habrá un grupo K y otro no.

-Eso ya existe hoy.

-Existe de hecho, no en lo formal. No sé si dividirán un bloque, pero probablemente se redefina el rol del bloque FpV-PJ. Además hay que ver si (el jefe del bloque Miguel) Pichetto lo sigue conduciendo cuando venga Cristina.

-Si se repiten los resultados de las primarias, Cambiemos subiría hasta 25 senadores, a 12 del quórum. ¿Tendrán capacidad de armar una red de alianzas para sesionar con la agenda del Gobierno todas las semanas?

-Vamos a tener la posibilidad de que nadie tenga quórum absoluto. Y eso ya es una cuestión importante para nosotros, que venimos de una debilidad muy grande en cuanto al número. 

Seguiremos con un convencimiento muy grande de las medidas, como cuando planteamos la salida del default, la ley pymes o la reparación histórica. 

-Pero hubo rispideces permanentes a la hora de hacer sesiones por ser minoría y no tener un esquema de acuerdos.

-Y probablemente siga existiendo un esquema de consenso de tira y afloje y negociación. Habrá rispideces. Pero aunque tengamos el número seguiremos buscando consenso.

-Presidió el bloque PRO este año, parte del interbloque Cambiemos. ¿Cómo cree que funcionó? ¿Podría haber logrado más cosas siendo minoría?

-Tenemos que tener mayor presencia en comisiones. Si bien todos las integramos, se podrá trabajar de otra manera desde diciembre. Con 16 senadores logramos aprobar todas las leyes menos reforma política.

-¿Para fin de año se imagina un debate de reforma laboral y previsional? ¿Se lo anticipó el Poder Ejecutivo?

-Nadie me garantizó nada. El Gobierno siempre que toma una decisión de reforma empieza un diálogo con sectores. Y estamos en la etapa de diálogo. 

Hay que sacarse el fantasma de que el Gobierno va a meter reformas de prepo. Hay un prejuicio que ve las reformas como perjudiciales y cree que van a imponerse tras el logro electoral.

Hay que sacarse el fantasma de que el Gobierno va a meter reformas de prepo. Los argentinos tenemos que estar preparados para las reformas políticas y tenemos que lograr el consenso. Hay un prejuicio como si las reformas fueran perjudiciales y fueran a imponerse tras un logro electoral.

Ni aunque tuviéramos mayoría en las cámaras lo haríamos. Imagino que un nuevo panorama electoral va a permitir olvidarnos de las elecciones en forma permanente y trabajar en la agenda de futuro.

Hay mucho anuncio de sectores que no son el Gobierno y dicen que van a ser perjudicados, como los sindicatos. Se están atajando y todavía no hay un anuncio de para dónde va a ir esta cuestión. Así que hay que estar bastante calmo y pensar que vamos a trabajar en el marco de un consenso.

-Logró frenar varias veces la ley para regular las comisiones de las tarjetas. ¿Finalmente se tratará?

-Hubo muchos cambios que ya desvirtúan la necesidad y urgencia del reclamo. Hay un despacho firmado por el presidente de la comisión de Industria (el chubutense Héctor Luenzo), pedido para la próxima sesión, que sufrirá modificaciones. 

Y se acordó en labor parlamentaria no utilizar el recinto para cambiar proyectos, porque hay 72 senadores y no están todos empapados de la letra fina de este proyecto y puede salir cualquier cosa. Le pedimos a Luenzo llevar un proyecto aggiornado a la discusión de los últimos meses y estamos en eso.

-¿Qué hay que cambiar?

-Varias cosas. Luenzo está viendo un borrador y no quiero adelantar.

-¿Pero cuál es la ley que quiere usted?

-Si reducimos la discusión de las tarjetas de créditos diciendo que bajemos los puntos de interés, estamos hablando de un solo tema.

Y es más extenso: hay que evitar los monopolios y que quienes tengan consumidores finales con tarjeta reciban beneficios. Me gustaría que esta discusión trascienda la distinción entre sector financiero y sector comercio. Hay que utilizar el plástico de manera barata, esa es la cuestión.

-¿Cuáles otros temas pendientes se van a reflotar hasta fin de año?

-El de responsabilidad penal empresaria y tenemos pendiente la reforma electoral, para implementar boleta única o electrónica. No sé si este año vamos a empezar ese camino.

Y hay algunas cuestiones que como no tenemos mayoría en las comisiones no se tratan. Yo tengo un proyecto para impedir que se cobre a los hoteles derechos de autor por tener TV.

Son cinco organizaciones, como Sadaic y Capif, que no son tributarias pero cobran impuestos, tiene recaudación no sabemos cuál es el control sobre la distribución de los recursos. Tiene la facultad de ejecutarte pero ¿Cuál es el control del Estado sobre los límites? No tengo consenso para tratar este tema.

-¿Se imagina como jefe de bloque?

-¡Ojalá pueda seguir siéndolo! Pero si no, me imagino con un rol importante, coordinando entre el Senado y las provincias.

-¿Y Rozas podrá seguir a cargo del interbloque?

-También. Lo mismo.

-¿Después de la pelea con Michetti no lo van a castigar?

-¡Noooo! ¡Si al rato volvió y está todo bien! Pasa que mantener las sesiones en campaña electoral no es fácil. Hay que tener una frialdad en la discusión para no desvirtuar la sesión, cuyo objetivo es aprobar lo que está en labor parlamentaria.

Pero venimos de una campaña electoral y se nos puede salir cadena. Pero eso sólo sirve para títulos periodísticos y no ayudaría a nuestra labor como senadores, porque tenemos que hacer otras cosas. Hay que tener la cabeza fría.

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Cordoba en el 2019 va a dejar de ser peronista. Cambiemos es una forma de gestión que se va a acuñar en esa provincia y la Senadora seria una muy buena Gobernadora
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Schiaretti y De La Sota S.A están más sucios que el agua del Riachuelo. Con la Muerte de Nora Dalmaso esposa del recaudador y las Coimas de Odebretch, estos 2 liberales macristas juntan 200 años de carcel.
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?La carta de una periodista a Cristina que generó polémica en las redes?

?http://www.lanacion.com.ar/1874211-ingrid-proietto-cristina-kirchner-carta-polemica?