economía03.08.2017(0)
Wall Street pronostica crecimiento, pero dice que podría frustrarse sino hay más ajuste
LPOUn triunfo de Cristina acotaría la capacidad de implementar reformas de fondo y descarrilaría la deuda.

La calificadora de riesgo Moody's consideró que de las 15 grandes empresas argentinas que evalúa la mayoría mostrará algún signo de recuperación para el año que vienes gracias al mejor desempeño del país, aunque advirtió que "los desafíos persisten". Es que para que cierre el plan del Gobierno de ajuste gradual es necesario crecer al 3% por al menos los próximos tres años.

En lo que a la macroeconomía argentina respecta, Moody's adelantó que 2017 terminará con un crecimiento del 3% y 22% de inflación; para 2018 proyectó 3,5% de crecimiento con los precios evolucionando al 15%. Este es el punto más llamativo, incluso con un tipo de cambio atrasado, la calificadora considera que el año que viene será el primer año no-electoral sin caída del nivel de actividad.

"La baja en la inflación esperada será crítica para el mejor ambiente económico y para los márgenes operativos de las empresas, de modo tal que permita trasladar los costos a los consumidores. Si bien el reciente acceso a los mercados internacionales tras el default ha permitado a algunas companies roll-ovear vencimiento en el Mercado internacional a mejores tasas, la mayoría de los emisores (de deuda) argentina siguen dependiendo del mercado local para el corto plazo".

En este contexto de crecimiento con menor inflación "y menor volatilidad cambiaria", Moody's consideró que las empresas tendrán una oportunidad ideal para mejorar la calidad de sus compromisos y pasar la calificación B3 (de activo riesgoso). En especial, consideró que la política de impulso a la construcción le genera las condiciones más provechosas para mejorar su perfil deudor a las grandes constructoras y también a las grandes proveedoras. Otro tanto para las empresas de telecomunicaciones, que a partir de enero de 2018 contarán con un marco regulatorio que les permitirá ganar escala.

Por el contrario, la calificadora advirtió que las energéticas y petroleras se verán afectadas por los bajos precios internacionales del crudo al momento de la equiparación del precio local y el internacional, pero no por eso anticipó restricciones financieras para ninguna de las principales operadoras del país. La única empresa que no podrá aprovechar este mejor clima de negocios será Electroingeniería, cuyos flujo de ingresos depende fuertemente de las postergadas represas hidroeléctricas de Santa Cruz.

Para las empresas vinculadas al consumo interno, Moody's proyectó un buen 2018 gracias a la recuperación de los salarios reales conforme baje la inflación. No obstante, puntualizó que la apertura comercial incrementará la competencia externa. Y distinguió que el consumo de bienes durables seguirá enfrentando condiciones de demanda adversas porque los costos crediticios seguirán elevados para los consumidores.

En este sentido, e informe de Moody's da por hecho que el Gobierno de Mauricio Macri podrá continuar con su programa de gobierno luego de las elecciones. Pero, otra agencia calificadora de riesgo, Fitch, difundió un documento en el que  se permite dudarlo. Al respecto, advirtió que los avances en materia de reordenamiento macroeconómico quedaron en suspenso por el calendario electoral. No solo eso, si el resultado de lo comicios tentara a los políticos a rever el programa de reformas estructurales, alertó, que el plan se descalabraría por el lado de la deuda.

La encrucijada del plan de Macri ya la atravesaron otros países. Rajoy en España encaró un programa similar de modernización del Estado, reordenamiento del gasto y reforma laboral. Y aunque tras la crisis, la economía española volvió a la senda de crecimiento y está creando empleo, Rajoy continúa con niveles bajos de popularidad.

El desafío de Macri será comenzar a implementar esa agenda ya sin la espalda política con la que comenzó Rajoy, por eso, contrario al relativo optimismo de Moody's, Fitch alertó que "la depreciación de casi 10% del peso desde mediados de junio ha planteado una prueba".

"Los contratiempos políticos y sociales plantean retos al cambio de política más amplio, ya que aún no parece haber obtenido un amplio apoyo" destacó Fitch y advirtió que las elecciones  del 22 de octubre "podrían tener implicaciones políticas importantes como un posible referéndum sobre la transición política. El resultado podría afectar el apetito político por los ajustes restantes, o podría afectar el sentimiento de los inversores y, a su vez, la flexibilidad de la financiación soberana y las perspectivas macroeconómicas".

‘Los obstáculos políticos han frenado el progreso en los ajustes de la política fiscal y salarial y en las reformas estructurales. Las elecciones intermedias podrían poner a prueba la durabilidad del proceso de ajuste frente a un contexto político desafiante', observó Fitch.

"Los vientos políticos han obstaculizado el ajuste fiscal. El gobierno está encaminado para alcanzar su objetivo de déficit primario del 4,2% del PIB en 2017 después de haber superado sus objetivos en los dos primeros trimestres de 2017. Sin embargo, este objetivo es modesto, habiendo sido relajado el año pasado a un nivel que casi no requiere En la reducción del déficit primario desde su nivel de 2016 (4,3% del PIB). En el contexto de los crecientes costos de intereses, esto también permite un aumento del déficit fiscal total (la métrica pertinente para los préstamos soberanos y la dinámica de la deuda)", remarcó Fitch.

Por último, el documento enfatizó que el déficit redundará en mayor endeudamiento externo ya que "la emisión externa no puede ser mucho menor que la prevista para 2017, que es U$S 12.750 millones, más un acuerdo de recompra bancaria de U$S 6 mil millones".

Como la deuda es moneda extranjera, cada vez que el dólar sube el dólar también aumenta la cantidad de pesos que el Estado debe destinar a cancelar sus obligaciones, por eso Fitch advirtió que "la reciente depreciación del peso también se suma a los desafíos fiscales, lo que refleja la fuerte dependencia de la Argentina en financiamiento en moneda extranjera. Revela una trayectoria ascendente más pronunciada de la deuda pública al PBI y los costos de interés, revirtiendo el efecto halagador que la apreciación real del peso tenía anteriormente sobre estas métricas". 

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