Google27.03.2017(0)
300 marcas retiran su publicidad de Google, en un leading case que impacta en la Casa Rosada
LPOLas empresas cuestionaron que sus anuncios aparecen junto a videos racistas. El gobierno destinó casi 50 millones en 2016.

El gigante de las búsquedas en internet está atravesando una crisis nunca vista. Importantes firmas como la BBC, A&T, Audi, McDonald's, L'Oreal, Walmart, General Motors, Starbucks, Pepsico, Volkswagen y The Guardian quitaron su inversión publicitaria porque sus anuncios aparecían en videos que promovían la violencia y el racismo.

Ya son más de 300 las empresas que decidieron poner fin a sus anuncios, y conformaron el boicot más grande en la historia de Google. El disgusto surge luego de comprobar que el buscador colocaba sus anuncios en videos extremistas de contenido político, religioso y xenófobo. Google es también dueño de la red de videos Youtube.

El gobierno de Macri destinó en el 2016 más de 48 millones de pesos a publicar publicidades en Google. Ante el caso actual, la pregunta es si no le preocupa la reputación del Gobierno argentino que podría aparecer en páginas racistas o que apoyan el terrorismo.

En respuesta, Google solamente pronunció unas palabras en su blog, y afirmó que trabajarían en el asunto. Matt Brittin, director de Google en Europa, fue el único que salió a defender a su empresa, luego de la evidente furia de los anunciantes: "Lamentamos que algo así haya ocurrido. No queremos que pase y asumimos la responsabilidad", aseguró.

En una respuesta insólita, Brittin le restó dramatismo al problema, y aseguró que los anuncios afectados no habían tenido tantas visitas como para ser preocupante. Luego, en una jugada un poco más acertada, aclaró que Google está tomando cartas en el asunto, invirtiendo "millones de dólares" y "empleando a miles de personas" para solucionar los inconvenientes.

La crisis es grave y se empalma con la que ya enfrenta Facebook por las famosas "fake news" o noticias faltas que se distribuyeron a través de esa red social en la pasada campaña electoral de Estados Unidos y que contribuyó al triunfo de Donald Trump.

Lo que queda en evidencia es que los gigantes de internet, cuyo negocio se basa en programas que capturan el contenido de otros -sin pagarlo- y sobre esa base venden publicidad, no tienen los editores ni la experiencia periodística necesaria para garantizar un mínimo control del contenido que distribuyen.

Marcos Peña y Gustavo Lopetegui.

Se trata además de un impacto importante en la estrategia de comunicación de la Casa Rosada, que desde que asumió Macri disparó el presupuesto de publicidad que destina a Facebook y Google. En el 2016 gastó más de 48 millones en publicidad en Google y 33 en Facebook. Varias veces el total que destinó a todos los portales de noticias del país. 

Ahora, con marcas de primera línea que se bajan de Google por el impacto en su reputación la pregunta obvia es si al equipo de Marcos Peña no le preocupa que los mensajes de la administración Macri aparezcan junto a páginas de terroristas, racistas o antisemitas.

El problema de los algoritmos

A más de una semana de la crisis, Larry Page, cofundador de Google, no hizo aparición pública respondiendo las enormes críticas que su empresa recibe. Es que ahora el nuevo reto del motor de búsqueda tiene un panorama complicado: resolver el problema y reparar el enorme daño en su reputación.

La metodología de pauta en los buscadores de Google consiste en dejar que su algoritmo posicione los anuncios aleatoriamente. De esta manera, el código no reconoce los contenidos maliciosos en los videos, lo que puede significar una muy mala jugada para los anunciantes.

La metodología de Google de dejar que los anuncios se posiciones solos en base a un algoritmo secreto que sólo ellos conocen, es lo que entró en crisis.

Google ahora debe no sólo resolver el gran problema de su reputación, sino también identificar estos videos y eliminarlos para que no puedan ofrecer su espacio para publicitar. Parece que Google no puede con el problema, ya que aclararon que solucionar el asunto de la publicidad programática en contenido de odio será difícil.

En una maniobra para desviar la atención, el presidente de Google en Europa minimizó la cuestión asegurando que ahora deben ser los usuarios los que alerten sobre contenidos inapropiados.

Bajo este panorama de incertidumbre e imprecisión, la pauta en portales, medios de comunicación y otros sitios de manera directa queda como la mejor alternativa para los anunciantes, para no arriesgarse a que su pauta caiga en videos que promuevan el racismo y el odio.

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