dólar13.03.2017(0)
El atraso cambiario golpea más a la producción que la apertura de las importaciones
LPOLas importaciones en 2016 cayeron en dólares, pero subieron en cantidades y afectan la producción de pymes.

El tipo de cambio está atrasado y los argentinos aprovechan el dólar barato: crecen las compras con tarjetas de crédito en el exterior, se compraron 10.000 millones de dólares para atesoramiento y las fronteras rebasan de turistas que viajan para comprar bienes que afuera son más económicos, en especial ropa, calzado y tecnología.

Y mientras tanto, el comercio local padece la contracción de las ventas. Y las industrias productoras de estos bienes denuncian la apertura de las importaciones como responsable del cierre de fábricas y la pérdida de empleos.

Desde el Gobierno niegan que las importaciones hayan aumentado. De hecho señalan que fueron 6,9% menores que en 2015 y 25,3% menores que en 2013, basándose en datos del Indec.

El tema es que, en realidad, la cantidad de importaciones creció un 3,8% anual y se vio compensada por una caída de los precios internacionales del 10,4%. Y este crecimiento de las importaciones fue más notorio en algunos rubros que en otros.

Por eso, desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señalan que la cantidad de los bienes de consumo importados trepó un 17% y un 22,5% en enero, de acuerdo con los números oficiales, es decir, sin contar el contrabando ni las compras en el extranjero. La importación de autos es un tema aparte: subió 38,5% en un año y representó el 60% del déficit comercial con Brasil.

"Por el tipo de cambio atrasado, los altos costos internos y la falta de controles aduaneros, están comprometidas buena parte de las PyMES industriales que no pueden competir con los productos que ingresan. Están cerrando fábricas y hay más de 45 mil despidos en el sector. La avalancha externa se presenta también en el comercio informal, por las fronteras con Chile, Paraguay y Bolivia", denunció CAME.

Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, aseguró a LPO que "Esto no es una apertura indiscriminada, como dicen. Las importaciones de bienes de consumo representan casi el 10% del total de las importaciones, no mueven tanto el amperímetro. Y es obvio que iba a haber una suba porque 2015 fue el año con las exportaciones más bajas de la serie histórica".

"Según el Banco Mundial, Argentina estaba en el puesto tres de las economías más cerradas al comercio en un ránking de 150 países. Y la situación no cambió radicalmente en un año. La economía sigue siendo muy cerrada. No es cierto que Argentina se haya abierto: el peso de sus importaciones sobre su PBI fue del 13% -incluso cuando la devaluación redujo el PBI, si no, daría incluso menos- lejos del 28% del promedio mundial y lejos también del 22% de Latinoamérica", agregó el especialista en comercio exterior.

"Me parece simplificador y sesgado decir que se pierden 45.000 puestos de trabajo por las importaciones. Con esto no estoy diciendo que no haya empresas que estén recibiendo el impacto de las importaciones con las que se les dificulta competir. La economía está perdiendo valor, pero el problema no es la apertura comercial. Argentina y Brasil son los países con las economías más cerradas de la región y con el desempleo más elevado. El problema se soluciona por otro lado", opinó Elizondo.

"La sensación de apertura se debe a que se dejó de reprimir el comercio exterior mediante las DJAIs y a que hubo apertura financiera para financiar el déficit fiscal sin apertura comercial, lo que irónicamente genera un atraso cambiario que no habría con demanda de bienes importados", explicó Elizondo quien apuntó a "un gran desequilibrio interno que encarece la producción con alta tasa de interés, alta presión tributaria, inflación y atraso cambiario" como causa del parate de las pymes industriales.

Como explicó el economista Hernán Hirsch, "El tipo de cambio real (TCR) bilateral peso/dólar ya se ubica en el nivel más apreciado de la era Macri, situándose 4% por encima del ‘pico' anterior en junio de 2016. No obstante, este nivel de TCR se encuentra 5.8% por debajo del máximo alcanzando durante la administración anterior en noviembre de 2015".

La combinación de apertura comercial moderada con atraso cambiario "no resultó neutral sobre la actividad económica agregada y sectorial", según Hirsch. El economista explicó que los sectores que más participación perdieron frente a las importaciones fueron Turismo, Textil y similares, Cuero y sus manufacturas; y Maquinarias, instrumentos y material eléctrico.

Y la lista no termina ahí. Este lunes denunciaron un aumento del 40,82% anual en las importaciones de anteojos y armazones en lo que va de 2017. Y en las economías regionales también advierten que "vienen creciendo ruidosamente las importaciones de carne porcina, de carne aviar, de semillas, frutos, plantas medicinales, hortalizas y frutas y lácteos".

Desde la gremial empresaria coinciden en que la única solución no es cerrar la economía. "Pero hay que advertir que si se decide dejar que las importaciones sigan su curso, hay que tomar medidas urgentes para mejorar la competitividad del industrial, principalmente del pequeño y mediano que es el más comprometido. O bien, volver a la política de administración del comercio exterior para proteger a las áreas más sensibles, sin interrumpir el proceso de formación de capital o de importación de bienes intermedios e insumos que no se fabrican en el país, y son necesarios para completar el ciclo productivo", pidió CAME.

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