Oscar Centrángolo22.01.2017(4)
“El 82 por ciento móvil de las jubilaciones es imposible de financiar”
Por Marcia Dell´OcaEl especialista en regímenes previsionales explica las razones de la crisis del sistema.

Este año comenzará el debate de la reforma jubilatoria en la comisión que creó la Ley de Reparación Histórica. Hasta ahora el Gobierno desarrolló la estrategia de hacer enunciaciones de intención, como la de bajar las cargas sociales al trabajo o la de aumentar la edad jubilatoria, para medir la receptividad en la sociedad.

No está claro hasta que punto –como en tantos otras áreas- el gobierno avanzará en la reforma del sistema, pero el tema está planteado. LPO entrevistó al profesor y economista Oscar Cetrángolo, experto en políticas públicas y asesor de la CEPAL.

El Gobierno primero tanteó a la CGT sobre la posibilidad de hacer una reforma sobre los costos laborales porque, como explicaba el dueño de una empresa de logística: el empleado tiene razón cuando dice que los $15.000 que cobra es poco y yo tengo razón cuando digo que los $30.000 que me cuesta es mucho, el problema es lo que está en el medio. El trabajador no percibe los beneficios sociales que recibe por el costo laboral que afronta el empresario. ¿Coincide con esa lectura?

En parte, hay algo de eso. Pero también hay que decir que nadie quiere pagar impuestos. El debate de impuestos al salario es un debate de tipo de cambio, no de cargas sobre el salario. Es el debate que apareció acá muy fuerte a principio de los ochenta, de nuevo con fuerza en los noventa y aparece ahora: cada vez que se atrasa el tipo de cambio, hay que bajar costos laborales en dólares. Como no podés tocar el tipo de cambio a algún genio se le ocurre que hay que bajar los costos laborales vía impuestos. Esto tiene dos patas: una es decir que no estamos ante un problema macro, y el punto adicional es que, como hace falta una excusa para hacer eso, aparecen los discursos de que mejora la formalidad del empleo. Esto último es totalmente mentira.

De hecho, Argentina en los últimos años ha bajado diez puntos (porcentuales las cargas sobre el salario) y nadie habla de eso. Hace diez años la carga social eran 50 puntos sobre el salario y hoy son 40 porque fue quedando de la convertibilidad con tipo de cambio bajo y hubo algunas deducciones que, pese a las reformas posteriores al 2000, se fueron quedando e incluso hay desgravación por zonas. Impacto sobre la formalidad, (la baja de cargas) no tiene ninguno.

¿Cómo pueden financiarse esas prestaciones sociales si no es con cargas y deducciones sobre el salario?

Eso es lo que hay que discutir y la discusión se tiene que dar por área. Por un lado está el tema de las pensiones, es el área más fuerte y la que en general se discute. Por un lado es cierto que la gente percibe que lo que recibe como jubilación no es lo que esperaba. Eso pasa con contribuciones altas y bajas, y cuanto más bajas sean las contribuciones, más lejos vas a estar todavía, como lo muestra el caso chileno.

Lo que pasó en Argentina es que se le dio jubilación a un sector muy importante de la población adulta mayor que nunca había aportado –es más, a muchos que nunca habían trabajado- y los puso dentro del sistema. Y en este sentido hoy tenemos una cantidad de gente jubilada impresionante: no guarda relación la gente que aporta con la que se jubiló.

Lo que ocurrió es que se dio jubilaciones a un sector muy importante de la población adulta que nunca había aportado y esto se financia en parte con impuestos generales y en parte con la jubilación de gente que aportó y ahora cobra menos.

Y esto se financia, en parte, con impuestos generales del sistema y, en parte, con las jubilaciones que dejan de cobrar algunos de los que sí aportaron. Los juicios son por eso.

Y esta población que es la que aportó, siente que recibe menos de lo que esperaba. En parte por eso y en parte porque alguien los convenció de que pueden cobrar el 82%. Y el 82% es imposible de financiar, pero siempre se puede financiar entre un 60% y un 70% con las alícuotas actuales.

Con este diagnóstico, ¿qué solución propone para las jubilaciones?

La solución ahí es que quien no aportó reciba una pensión básica, no contributiva sino la básica y desligada del mundo de las pensiones. Y que a aquel que aportó realmente se le reconozca lo que aportó y se le diga cuánto se le debe pagar. Esta es una reforma específicamente de lo previsional. El Gobierno actual tuvo una buena decisión: cuando salió la Ley de Reparación Histórica incorporó un artículo que establece que todo aquel que cumpla la edad jubilatoria va a recibir, aunque no haya aportado, una prestación básica. Ese es un principio de solución, pero va a demorar mucho tiempo en funcionar.

¿Y es posible una baja de alícuotas como sugirió el ministro Triaca?

Con las alícuotas actuales se puede pagar entre el 60% y el 70% y la gente se queja de que está lejos del 82%. Si se bajan las alícuotas, van a quedar incluso más lejos.

Pero eso es una parte de las cargas sobre el salario ¿Se puede bajar alguna otra de las contribuciones? Macri acaba de reformar por decreto la Ley de las ART.

Me parece que las asignaciones familiares son un punto eventual de la reforma porque nos hemos ido deslizando hacia un esquema de asignación por hijo más de derecho que contributivo. Y se podría transformar en una prestación universal -o para los que tienen menos de un determinado ingreso si se prefiere enfocar en una población específica- financiada por rentas generales. Y con eso se bajarían los aproximadamente 4 puntos que se explican por ese lado. Desde luego que se necesitan los recursos para remplazar el financiamiento.

Y el otro punto es salud, donde el debate es bien complejo. Son 9 puntos que financian a las obras sociales y casi 4 puntos que van al PAMI, o sea 13 puntos del salario. En algún momento elegimos este esquema de la afiliación y el aporte obligatorio a las obras sociales y eso implica una definición que da una cobertura de salud distinta para el trabajador formal que para el trabajador en negro. Y yo no estoy de acuerdo con eso. Creo que hay que ir hacia un mundo en el que la cobertura sea igual para todos: no encuentro razón por la cual la cobertura de salud de un trabajador en relación de dependencia tenga que ser mejor que la de un desocupado. Se podría avanzar en un esquema de salud financiado por rentas generales porque Argentina tiene un exceso de gasto en salud, o mejor dicho, un gasto en salud muy ineficiente.

Y en un momento de alto déficit, ¿cómo se pasa de un sistema de obras sociales a uno de cobertura universal financiado por rentas generales?

En el corto plazo, se puede hacer más eficiente el gasto y en el larguísimo plazo avanzar hacia un esquema universal. De todos modos, implica un altísimo costo político que es enfrentarse con los sindicatos.

En fin, nadie puede hablar alegremente de bajar contribuciones sobre el salario sin discutir la prestación que se está afectando. A veces hay costo fiscal, otras veces hay costo político y otras veces simplemente se está yendo en contra de la misma lógica de la prestación. Sobre estos temas en general la gente opina muy graciosamente porque quiere pagar menos impuestos.

El dilema de Macri

En este momento el Gobierno se enfrenta a una tríada de objetivos, no incompatibles pero en tensión entre sí: aumentar la obra pública, bajar la presión tributaria y reducir el déficit. ¿Cómo se los compatibiliza?

Si me permitís, te agrego a esa terna, bajar la deuda pública. Pero todo junto ya es imposible (risas). Ahora, en serio. El gasto público es en su mayor parte rígido en los tres niveles de gobierno. Lo flexible que tiene el Gobierno nacional –y algo intentó hacer el año pasado- va por el lado de los subsidios a las tarifas, pero cuando quiso reacomodarlas tuvo problemas más que nada por la forma en que lo planteó: en general cuando la clase media y media-alta tiene derechos adquiridos, es muy difícil revertirlo. Pero ahí hay un área en la que van tener que trabajar. 

Dado que el déficit es enorme -el más elevado desde los ochenta- y la inflación y la presión tributaria altísimas, la prioridad es que la economía reactiva. Hacer un ajuste en medio de una recesión, si se puede evitar, no es aconsejable.

Pero para responder a tu pregunta por la prioridad de este trilema, me parece que, dado que el déficit fiscal es enorme – el más elevado desde los ochenta- y la inflación también es altísima y la presión tributaria también en la más alta de la historia por lejos, lo que implica que el gasto público es todavía más alto, e ineficiente- la prioridad es que la economía se reactive: hacer un ajuste fiscal en medio de una recesión, la verdad es que no es aconsejable.

La Argentina lo hizo cuando no tuvo alternativa porque tenía los mismos problemas, tal vez con menor déficit, pero sin ninguna capacidad de endeudamiento. Hoy hay margen para endeudarse un poco, mantener los niveles de gasto y de déficit de manera tal que la economía se reactive. Una vez que la economía arranque, sí tiene que ir resolviendo estos problemas. En recesión es muy difícil y con capacidad de endeudamiento, ajustar cuando no se debe, no tiene sentido.

El año pasado el Gobierno habló de crecer 1%, el FMI fue un poco más realista -igual pecando de optimismo como viene haciendo- y habló de una caída del 0,5%. Terminamos cayendo 2,8%. Ahora el Gobierno habla de crecer un 3,5% este año y el FMI de 2,7%, con lo cual a fin de 2017 la economía no va a haber recuperado los niveles de 2015. Mientras tanto, los inversores en el mini Davos comentaban que si el Gobierno no mostraba capacidad de ajuste, no querían meterse en un país en el que las cuentas no cerraban y en cualquier momento te meten un impuestazo para achicar la brecha.

Yo lo entiendo. Pero Argentina viene de diez años en los que la presión tributaria subió 8 puntos y el déficit fiscal, entre 9 y 7. El gasto público casi 17 puntos en doce años. Eso no lo arreglás en un día. Hoy lo primero que necesitás es que la economía arranque. Si la economía no arranca, no hay capacidad de ajustar posible. Cuando arranque, lo podés pensar un poco mejor.

Pero ojo, como bien señalaste, el Gobierno tiene un programa ambicioso de obra pública, que nunca va a terminar ejecutando. Pero por lo menos lo anuncia, lo que está bien, porque la obra pública está muy atrasada y tenemos un problema de infraestructura serio. A lo mejor, una buena parte del negocio es ajustar por el lado de tarifas y mejorar las tasas para el financiamiento de la obra pública, lo cual si bien te mantiene inalterado el nivel de gasto, en el corto plazo te ayuda a ser más eficiente.

En el medio, hay muchas cosas que pensar. Sin ir más lejos, hemos despilfarrado dos puntos del PBI en la Ley de Reforma Educativa y la educación está peor que nunca. Gastamos dos puntos sin poner los incentivos adecuados.

Por último, si bien la Anses siempre contó con ayudas del Tesoro por fuera de los aportes jubilatorios, con su estructura de financiamiento venía de un largo período superavitario y ahora hace dos meses que entró en déficit.

¿Qué significa el déficit de la Anses? La Anses tiene un déficit enorme. Lo que pasa es que esa afirmación contempla como recursos de la Anses los impuestos que se le derivan y no es lo mismo. Una parte del déficit se explica porque ahora es que está haciendo frente a más erogaciones: jubilaciones y asignaciones por hijo. Y por otra parte porque la recaudación no está creciendo como crecía antes. Y además porque, como explicaba antes, las alícuotas de impuestos al trabajo han ido cayendo. Para PAMI pasaron del 5% al 3 y algo y no alcanza. PAMI necesita recursos adicionales por más que cada tanto salga con resoluciones sobre como priorizar el gasto. No es solo PAMI, todo Anses necesita más recursos. Y mientras la economía no arranque, va a ser difícil.

La Argentina tiene una tasa de informalidad del 45% y puede crecer porque los cambios técnicos alejan cada vez más la formalidad. En los próximos 30 años, va a haber una altísima proporción de trabajadores informales.

Por eso es prioritario arrancar y mantener la inflación en un nivel más o menos razonable y luego sí tomar otras medidas. Pero ojo, “tomar otro tipo de medidas” no “pensar otro tipo de medidas”. Un problema que estoy viendo es que como que los problemas se nos vienen encima, decidimos cosas en el día y no es así: hay que pensar las cosas con tiempo y cuando tengas la oportunidad de hacerlas, hacerlas.

La jubilación perfecta

Cuando reabra el Congreso va a comenzar el debate sobre la reforma previsional, ¿tiene un consejo para orientar el debate?

Nosotros ya hicimos nuestras sugerencias en trabajos de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y poco más, poco menos, son las sugerencias consensuadas para la región, aunque Argentina siempre estuvo un poco al margen de los consensos regionales: un pilar básico es el no contributivo, que dé derechos a todos los adultos mayores y eso ya está en la Ley. El segundo pilar es uno contributivo, que yo creo que la mejor forma de aplicarlo es que sea creíble en el tiempo, o sea, no se pueden prometer jubilaciones que no se pueden pagar. Y el tercero, que ya está, es que el que quiera complementar con una capitalización lo pueda hacer.

Creo que el punto más importante a discutir es si se destina una parte de los recursos tributarios a complementar el régimen contributivo para aquellos que no cumplen con la totalidad de los requisitos, como los que tienen 20 años de aportes y le faltan 10. ¿Qué hacés con ellos? Podrías devolverles los aportes como hace Colombia, una cosa absurda. Para nuestro caso, me parece razonable que Argentina subsidie y complemente esos aportes y les des una prestación un poco más robusta que la básica, pero más modesta que la que tendría de haber aportado lo que correspondía, porque si no a una persona de 50 años con 10 años de aportes no le das incentivos a aportar hasta los 60.

El diputado Diego Bossio por ejemplo sostiene que con ampliar la base tributaria e incorporar a todos los trabajadores en negro ya alcanza para hacer sustentable al sistema jubilatorio...

Si llegan los marcianos y nos regalan plata también... El sistema tiene que pensarse para una realidad no para el mundo ideal.

Por el otro lado, para economistas más ortodoxos como José Luis Espert los 18 millones de personas en edad activa contra los 7 millones de pasivos, por más que estén todos en blanco aportando 30 años, los números no cierran para aportar el 82% y menos con una esperanza de vida creciente. ¿Tiene sentido subir la edad jubilatoria?

Estoy muy lejos, casi en las antípodas de ambos. Si viéramos en un mundo ideal con todos los trabajadores aportando, cuando terminen su ciclo, se les puede pagar una jubilación que tiene que ver con la tasas de sostenimiento y el aporte. Desde el punto de vista demográfico se puede tener una tasa de sostenimiento cercana a 3, que al multiplicarla por 25, te da un 75%. La ley nunca prometió un 82%, la ley dice 70%. Con lo cual si hubieras estado en el mundo ideal, hasta un 75% se podría pagar.

Ahora, con una tasa de informalidad del 45% como la de la Argentina, lo que se sabe del mercado laboral es que se está cada vez más lejos de la formalidad y los cambios técnicos alejan cada vez más a la población del mundo del empleo, con lo cual pensar en un sistema en el que todo el mundo sea formal, es estar analizando otra galaxia.

En los próximos 30 años, va a haber una altísima proporción de trabajadores informales a los que hay que darles una prestación por derecho y al resto sumarle una pensión contributiva.

¿Y sobre la edad jubilatoria?

Respecto de la suba de la edad jubilatoria, es una forma rápida de cambiar la relación entre activos y pasivos para corregir el efecto del envejecimiento poblacional y se viene haciendo en todo el mundo desde que se iniciaron los sistemas de pensión. El problema que tenés con eso hoy es que es cada vez más difícil para una persona de 60 años conseguir trabajo, con lo cual se alarga la edad de retiro sin forma de asegurar que esa persona que está en ese período marginal pueda trabajar. Por ende, no sabés si en realidad estás generando una solución u otro problema.

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Seguramente asi es, pero no por que el sistema no pueda hacerlo, sino por que los políticos usan el dinero de los laburantes en cualquier verdura....
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1º como siempre los unicos privilegiados son los trabajadores estatales, que no corren riesgos ni de despido ni de estar en negro, ..por lo tanto Jubilacion asegurada!
2º hay mucha gente que NO tuvo la suerte de trabajar en blanco, y por lo tanto no tiene aportes, la MORATORIA, sea que no tengan ningun aporte o aportes incompletos es una forma de sanearle la situacion y no por eso tienen que cobrar una pension de miseria que no alcanza al 10 de cada mes
3º hay que QUITAR O SUPRIMIR OTROS GASTOS de la Anses, sean prestamos al Ejecutivo o la misma Asignacion Universal por Hijos que DEBERIA PAGARSE DESDE EL MINISTERIO DE BIENESTAR SOCIAL, tambien se dice que hay planes sociales que paga la Anses
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Cito: "Pero para responder a tu pregunta por la prioridad de este trilema, me parece que, dado que el déficit fiscal es enorme ? el más elevado desde los ochenta- y la inflación también es altísima y la presión tributaria también en la más alta de la historia por lejos, lo que implica que el gasto público es todavía más alto, e ineficiente- la prioridad es que la economía se reactive: hacer un ajuste fiscal en medio de una recesión, la verdad es que no es aconsejable." El problema es la INEFICIENCIA del gasto público. Países con un Gasto Público sobre PBI mayor que la Argentina están en los primeros puestos de los paises. desarrollo. Patria Contratista, ej Grupo Roggio con los subtes, privatización de la los servicios públicos, etc., y patria finanaciera, endeudamiento que se afanan y después quedan los servicios de deuda. De esto se habla poco. Si no, no se explica que no alcance.
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No se puede pagar el 82% a la gente pero bien que si se puede pagar a los funcionarios que se jubilan BIEN ABULTADAS JUBILACIONES DE PRIVILEGIO, ESAS VAN EN BLANCO Y NUNCA HAY CAUSAS PARA NO PAGARLAS..

son una manga de atorrantes que lo unico que hacen es violar las leyes y constitución, pero siempre para el lado de abajo...